Azul y Rosa

Ambos, el azul y el rosa, son colores, como pueden serlo el verde, el amarillo, el rojo, el naranja… Colores asignados a un rol, a un estereotipo, a una forma simple y obsoleta de dividir al mundo.

Hace un rato la televisión de mi casa estaba encendida, no estaba atendiendo al programa, pero por casualidad observo a un chef que va al supermercado a comprar leche para hacer bechamel o algo así, y la cámara enfoca el stand de lácteos ordenados en “leche entera”, “leche desnatada o semidesnatada” y “leche ecológica”. De pronto observo que los envases de leche entera son azules, y que los envases de casi toda la leche desnatada son rosa pálido. El chef repara en ello y dice que claro, la leche desnatada tiene ese color diferenciado porque está destinada a las mujeres que deben “guardar la línea”.

Y yo me quedo pensando en ello… Resulta que el azul y el rosa son portadores de estereotipos de lo más absurdos, incluso para definir los tipos de lácteos en un supermercado.

Aunque nos resulte un detalle insignificante, no lo es, asumir que desde niñas el color asignado es el rosa y que al crecer deberemos guardar la línea solo nosotras bajo el mismo rol, lema o color distintitvo me parece patético.

Bajo esta división de lácteos, el mensaje es claro: las mujeres deben guardar un peso ideal, así que le ponemos su “color correspondiente” a ese tipo de productos destinados a la línea femenina. Y los hombres, no importa cuán obesos o descuidados estén, no importa el paso del tiempo para ellos, su virilidad les obliga a ser comilones y a dejarse de “mariconadas” como guardar la figura o pensar en cuidarse.

En estos meses son varias las parejas que he conocido en las que la mujer, al llegar a los 40 años en adelante, se siente inferior al resto de mujeres jóvenes que hay alrededor, su autoestima desciende en picado y sus maridos se marchan o se fijan en mujeres más jóvenes. Y esta historia se repite una y otra vez, como si se tratase de lo más normal del mundo. Los hombres pueden cumplir años, tener tripita o simplemente no ser “perfectos” físicamente y seguir gustando, enamorando a mujeres de diferentes edades. Pero para ellas, el paso del tiempo supone dejar de ser consideradas atractivas, el subir unos kilitos implica que nadie te desee o apenas te contemple, que tu marido pueda irse con otras más jóvenes o con otras mujeres simplemente.

Yo me cuido, me gusta sentirme bien, y en un peso adecuado, pero no para seducir a nadie, ni para sentirme aceptada por ningún hombre o mujer, me gusta estar sana y guapa por y para mí misma. Y creo que los hombres y las mujeres deben cuidarse para conservar una salud excelente, física y mentalmente, obviamente sin distinciones de género.

Y todo comienza precisamente ahí, la idea machista, la raíz de todo este circo absurdo, comienza justo ahí, en un sencillo stand del supermercado, en el que los hombres comprueban que cuidarse es cosa de mujeres, en el que ellas asumen que deben seguir estando ideales para ser aceptadas.

Hace poco leí (no recuerdo dónde) que en países como la India (entre otros) hay menos niñas que niños, porque se cometen numerosos abortos cuando los padres saben que van a tener una hija, y que todo esto responde a un lema milenario o a una estúpida creencia popular que dice que un niño trae consigo prosperidad, y una niña solo trae pobreza.

Creo que la discriminación hacia la mujer trae consigo muchas más víctimas de las que la gente deduce, y que por tanto se hace necesario un cambio conceptual mediante una educación igualitaria.

Además, he de añadir que el machismo está íntimamente relacionado con otra discriminación muy conocida para todo homosexual, y es la homofobia. El padre o madre que se niega a que su hijo juegue con un juguete “supuestamente de chicas” (cocinita, cochecito, muñeco…) afirma que no le gusta que su hijo juegue a eso porque se hará “marica”, o aquellos padres que se sienten molestos si a su hija le agrada jugar a algún deporte “supuestamente masculino” persiguen la idea de que la hija les saldrá “una machota”; afirmando, de este modo, que no quieren que su hija o hijo sea homosexual bajo ningún concepto. Las habitaciones azules y viriles en cuanto a su decoración, luchan por estimular al niño a la exploración, a la virilidad, a la falta de sensibilidad… Porque asumen que lo emocional es puramente femenino y no quieren que su hijo contemple la idea de ser menos rudo, masculino o abrupto. Por tanto, cuando hablamos de machismo, hablamos implícitamente de homofobia, puesto que, el machismo defiende de un modo más claro o más sutil que la mujer nace para satisfacer al hombre, que la función que cumple es la de “contentar, cuidar y satisfacer al hombre y a los hijos/as”, y la función del hombre es la de proteger, alimentar y tomar decisiones del hogar. De modo que dos hombres o dos mujeres que se aman no cumplen ninguna de estas funciones esenciales para la mentalidad obsoleta y sexista.

Me parece inadmisible que a día de hoy, en pleno siglo XXI aún tengamos que reflexionar sobre este tipo de incongruencias y batallar por una sociedad simplemente más justa.

Toda discriminación se basa en idénticas falacias, se interrelacionan y se alimentan las unas a las otras, perpetuándose siempre mediante el sistema educativo. Pero como siempre he pensado: el cambio está en cada una/o de nosotras/os.

About these ads

2 comentarios en “Azul y Rosa

  1. Nunca había reparado en lo de la leche, pero sí que me he fijado en los colores (y dibujos/imágenes) de los cereales. Los dirigidos a hombres suelen ser de color azul oscuro y transmiten la idea de “estilo”, “clase”; mientras que los dirigidos a mujeres suelen mostrar a una mujer, o su silueta, algunos toques rosas y mensajes que tienen que ver con adelgazar. ¡Es patético!

    Muy de acuerdo también en que machismo es homofobia.

  2. A “Encantada”: me alegra mucho verte por aquí!!!, tenemos un helado pendiente para las cuatro eh! Bueno, mejor dicho, cuatro helados… Jijiji. Y si, es cierto que en los envases de los cereales también van implícitas estas ideas machistas, es muy sorprendente que en el siglo que estamos aún tengamos que batallar contra una discriminación tan absurda. Un abrazo muy fuerte!

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s