Las niñas de Yemen

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Hace unos días escuché una noticia que me dejó perpleja. Una niña de sólo 12 años moría en el intento de dar a luz, tras haber sido casada (no por su elección) con un hombre mayor que ella. La menor estuvo durante tres días en estado crítico hasta que murió desangrada.

Al parecer en numerosos puntos del mundo, las niñas pueden ser casadas por conveniencia económica de la familia y más de la mitad de las mujeres se casan siendo menores de edad.

Es más que evidente que este hecho atenta claramente contra los derechos fundamentales de la infancia, del individuo, de la vida… Sin embargo, no observo protestas multitudinarias en las calles de mi ciudad ni de la capital de ningún país, no me desbordan con cientos de debates televisivos sobre cómo hacer frente a esta situación, ni se me llenan los oídos por la calle sobre sentimientos de indignación…

Cuando se aprobó la ley que permitía el matrimonio entre personas del mismo sexo, recuerdo miles de programas debatiendo sobre semejante “tema” de interés “moral”, tuve que escuchar varias veces en la caja tonta cómo el hecho de casar a dos chicas o a dos chicos podía interferir en los principios morales de algunas personas (o personajes) y tuve que soportar manifestaciones de miles de individuos (entre ellos la intocable Iglesia, familias con niños/as y representantes de la política legítima de nuestro querido país). Y es que así funciona el mundo, la unión de dos personas que se aman y respetan es cuestionable y es un hecho digno (al parecer) de debatir, discutir, criticar, juzgar… Y se les llenan sus ignorantes bocas de necedades y de absurdos argumentos para “paralizar” la adopción de niños/as por parte de homosexuales que solo desean formar una familia y ofrecer todo su amor y recursos a quiénes no tienen nada.

Pero cuando millones de niñas en el mundo son auténticas esclavas sexuales, cuando millones de infancias se ven destruidas por la miseria y por el casamiento obligado de menores con adultos… Nadie habla, nadie debate ni lucha por sus intereses. Aquí la niña ya no es el centro ni se manifiesta nadie por conseguir su protección legitimada. No se emiten programas. No se lanzan a la calle.

Incoherente.

Patética forma (por parte de todos los que se manifestaron en contra de nuestros matrimonios y adopciones) de fingir que les importa la infancia y la “familia”, cuando lo que sienten es un rechazo ridículo y pueril hacia los que no son tan ineptos como ellos.

Y mientras se monta un circo mediático sobre Belén Esteban y su hija o sobre cualquier otra estupidez, las niñas de Yemen se mueren.

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2 comentarios en “Las niñas de Yemen

  1. desde mucho tiempo me gustaria adoptar a una niña de algun de estos paises donde la mujer cuenta menos que nada. soy divorciada con trabajo estable y hijos en casa. que debo hacer, seria una mas en casa, con estudios y lo que hiciera falta. gracias por enviarme informacion

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