Respuesta al post de Encantada o como NO negarse nunca a una misma

Respondo a Encantada pues creo que dejarle un extenso comentario en su blog sería más pesado que contestar aquí todo lo que su post titulado “Protegidos del dolor” me ha suscitado.

Para empezar, Encantada, sigo tu blog desde que lo comenzaste (ya lo sabes) y me encantan tus reflexiones.

En tu post hablas de proteger del dolor a determinados familiares escondiendo tu lesbianismo, omitiendo esa parte de nuestras vidas tan importante para evitar “su sufrimiento”. Terminas concluyendo en que esto no te parece bien pese a que te lo has llegado a cuestionar. Hablas de que una amiga te recomendó esta opción…

Bueno, he resumido fatal todo ese intenso post, pero supongo que quienes lean este escrito visitarán previamente tu blog y leerán detenidamente tus inquietudes.

Para mí ser lesbiana no es algo tan complicado de asumir. Quiero decir, entorno a la homosexualidad hay demasiado dramatismo, demasiadas cuestiones retorcidas que resolver, demasiado… “teatro” por parte de todas los/as supuestamente afectados/as. Me explico, tanto por parte de familiares/amigos/conocidos/compañeros de trabajo como por parte de los/as mismos/as homosexuales encuentro excesiva tragedia frente al tema.

Si mañana mismo una amiga me dijera que prefiere no decirle a un familiar que ama a una mujer “para no hacerle sufrir” yo le respondería que aunque ella no lo sepa está cargada de prejuicios e ideas equivocadas de su propia sexualidad.

¿Qué significa eso de que los familiares (abuelos, padres, primos, tíos) sufren por nuestra homosexualidad? es decir, ¿acaso no os percatáis de que dar por hecho de que ser lesbiana les va a hacer sufrir no es más que un prejuicio gigantesco instalado en nuestras cabezas?

A menudo he visto en toooodo tipo de familias (abiertas, cerradas, con alto nivel sociocultural o bajo nivel socioeconómico…) cómo el padre o la madre se toma muy mal la noticia de que su hija o hijo es homosexual, pero ¿de verdad creéis que ese supuesto dolor que padecen en cierto? ¿no véis que es más la parafernalia y el chantaje emocional que el sufrimiento?

Si un hijo o una hija le comenta a su madre/padre/abuelo/amigo que padece brutales palizas por la calle por ser gay comprendería las lágrimas, el dolor y la indignación por parte de sus seres queridos, PERO, chicas, NO OLVIDÉIS que siempre que no se den casos de este tipo, hablar de que amamos a alguien de nuestro mismo sexo es algo bonito, que un hijo o hija sea capaz de ofrecer todo su amor, su pasión, su amistad, su ternura, su cariño, su generosidad a otra persona es algo para estar orgulloso y contento.

Lo que si creo es que la familia tiene diferentes reacciones INJUSTAS hacia sus hijos/as cuando reciben la noticia (en ciertos casos estas conductas se vuelven inclusivas y en otros casos no). Algunas de estas reacciones son:

1. La ira y la no aceptación. Suele ser muy desagradable y agresiva, son padres que tienden a echar de su casa a sus hijos/as, o negarles el saludo, el cariño o las ayudas económicas.

2. El chantaje y el sentimiento de culpa. Este caso es el más habitual. En principio no gritan ni “discriminan” pero dibujan en sus rostros una expresión de “qué daño me has hecho” como si en vez de anunciar que ama a alguien de su mismo sexo hubiese anunciad una muerte inminente o un cáncer terminal. En estos casos, los padres no quieren escuchar mucho sobre el tema, lo tratan de pasada pero no desean ver esa nueva relación como algo más que amistad. Y tienden a arrastrarse deprimidos/as, afectados/as, dramatizando algo tan sencillo, inculcando una culpa extrema en las conciencias de sus hijos/as. Lo “aceptan” a medias y solo por eso ya se sienten que sus hijos/as les deben “algo” indefinido.

3. El miedo y la culpa. En estos casos los padres tienden a decir que lo aceptan PERO que no hace falta que lo sepa todo el mundo, que tampoco es algo como para ir contándolo a los vecinos o a ciertos familiares. Suelen recomendar que no lo digamos en el trabajo, nos colocan sobre la piel un extraño sentimiento de culpa y de temor a lo que nos vamos a encontrar (aunque sean ellos mismos los capaces de saltar con comentarios discriminatorios suaves o enmascarados).

4. Lo aceptan. Sin más. Se sienten felices de ver POR FIN a su hija/o contenta/o, pues son padres en este caso muy atentos al bienestar o tristeza de sus hijos/as y han ido comprobando cómo se muestran más relajados/as y sonrientes ahora que viven como quieren vivir y aman con autenticidad. Son padres/madres realmente coherentes, a veces puede preocuparles que cualquier idiota a lo largo de su vida pueda increparles o herirles verbalmente, pero en vez de ahondar en esa preocupación tienden a animar a sus hijos/as, hacerles más fuertes y se convierten en enormes defensores de la homosexualidad, son padres que no permiten comentarios ni bromas discriminatorias, que cuentan a todo el mundo que su hija vive con una chica estupenda, que no tienen NADA que asumir ni perdonar a sus hijos/as, que simplemente les aman y apoyan.

Para mí el único caso justo es el número cuatro. Porque ya no me vale la excusa de “es que yo pertenezco a otra generación y no veíamos estas cosas”. No me vale. He visto a personas MUY mayores llevar estos temas con naturalidad, he visto a personas de toda religión (musulmana, católica…) hablar de homosexualidad con respeto y justicia, he visto a personas de izquierdas y de derechas asumirlo de manera normal y corriente. Así que no me valen las excusas de la edad, la religión o la ideología política.

El EGOISMO es el que les lleva a esos familiares a poner malas caras frente al tema o a volverlo un tema semi aceptado o a teñirlo todo de rarezas y tabúes extraños. Si, se trata de puro egoísmo.

A mí me parece absurdo plantearnos el supuesto sufrimiento de nuestras abuelas, padres o vecinos, cuando en todo caso las/os que recibiremos discriminaciones puntuales o constantes en nuestras vidas seremos nosotras/os, no ellos.

Plantearnos que es mejor NEGAR a nuestra pareja para no herir a alguien me parece incluso dañino, aunque más bien, me parece una postura cómoda y prejuiciosa. ¿Por qué? porque nuestra pareja es quien nos ama cada momento, quien comparte contigo todo problema económico, laboral, es quien te pone el termómetro cuando enfermas, quien hace la compra contigo, quien viaja a tu lado, quien se plantea una vida preciosa contigo, quien se siente preocupada cuando te deprimes o estás disgustada, quien te hace el amor, quien te elige, quien sabe la mayor parte de tus secretos y temores, quien se rie contigo cuando amaneces, quien te coge la mano para afrontar inquietudes y momentos felices, quien pasa a tu lado la mayoría de las horas… Negar su existencia, dejar de nombrarla, evitar anunciar que amas a una persona extraordinaria es una falta absoluta de respeto a ella y a nosotras mismas.

Ponernos en el lugar de quienes discriminan (suave o bruscamente) es como darles la razón, es como decirle al mundo: si, ser lesbiana es negativo, es un motivo de disgusto, os comprendo y por eso evito hablar de mi vida privada.

Para mí es muy destructiva esa visión (la de la amiga de Encantada en este caso), plantearme ocultar a quién amo sería muy triste y muy negativo incluso para la imagen que proyectamos de los homosexuales. ¿Cómo esperar respeto y NORMALIZACIÓN si nosotras mismas comenzamos a borrarnos del mapa y a negar que existimos?

Pensad siempre algo: ¿nos agrada imaginar a nuestros vecinos heterosexuales o a nuestros padres o a nuestros abuelos haciendo el amor? porque no creo que a nadie le guste imaginar a una pareja externa acostándose, nos gusta vernos a nosotras mismas con nuestras parejas. ¿Nos ha pedido alguien la aceptación? es decir, ¿ha venido cada uno de nuestros familiares heterosexuales a pedirnos la bendición? ¿hemos sufrido cuando nuestros primos nos presentan a sus novias? (no) ¿hemos padecido un dolor agudo cuando vemos a nuestros padres cogidos de la mano por la calle? (no), ¿nos ha ofendido que nuestra abuela ame profundamente a nuestro abuelo durante toda su vida? (no). Entonces… ¿por qué ha de ofenderle o herirle a alguien que nos ama el hecho de vernos felices, enamoradas, protegidas, amadas, completas?

A mí me resultaría mucho más ofensivo lo siguiente (y por desgracia tiende a darse a menudo): Una joven sale con su novio, su madre y su padre siempre la perciben triste, incompleta, casi frustrada, mantiene la mirada perdida, parece amargada, la observan silenciosa, cabizbaja… Pero dichos padres están contentos porque el novio de su hija es un hombretón. Un día su hija se ilumina, deja a su novio, supera la ruptura con decisión, se llena de alegría, se colma de sonrisas, desprende sensación de plenitud y presenta a una noviA. Los padres cambian de actitud, no tratan igual a la novia de su hija, se muestran DECEPCIONADOS; preocupados súbitamente (justo ahora que su hija está feliz en vez de deprimida); de golpe se vuelven intolerantes, injusto, tristes porque su niña ya no sale del brazo del chico. Eso SI que es triste, injusto y preocupante. ESO SI QUE ES PARA PLANTEARSE QUIÉN NOS AMA REALMENTE.

Encantada, te doy desde aquí mi más sincero apoyo y cariño. Creo que eres demasiado coherente como para negarte a tí misma y esconderte en el armario. A fin de cuentas, piensa siempre que no vas a decirle a tu tía o a tu primo que eres una asesina y una maltratadora, sino que estás llena de amor y el amor y TU felicidad DEBERÏA ser siempre motivo de alegría y dicha.

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7 comentarios en “Respuesta al post de Encantada o como NO negarse nunca a una misma

  1. De nada -Tak-, la verdad es que hay momentos en los que debemos sacar toda la fuerza del mundo para defender nuestra dignidad y plasmar esas emociones en un blog que pueda llegar a todo el mundo.

    Gracias a tí por leerme y por tu comentario 😉

  2. Qué gran post, a punto he estado de ponerme a llorar porque creo que tienes toda la razón. Tienes razón en que, en realidad, montamos mucho drama con el tema de la homosexualidad. No es que no haya dramas reales, que los hay y muy graves, pero es como si nos dejásemos llevar por el teatro y terminásemos cargando de parafernalia una situación que, como tú dices, no debería tenerla. Tienes razón en que lo que mueve a la familia a negarnos, ignorarnos, hacernos daño, es es egoísmo. Y lo más divertido es cómo cargan ese egoísmo sobre nuestras espaldas alegando que las egoístas como nosotras por “ser”, o incluso por “ser felices”. Y finalmente, tienes razón en que nuestra pareja nos acepta como somos, está a nuestro lado permanentemente, y sin embargo nuestros padres nos han retirado su apoyo porque ya no salimos con aquel hombretón que nos hacía sufrir sino con una mujer que nos completa y nos hace felices (mi historia tal cual). En fin, gracias por tu post, estas palabras me ayudarán mucho para tomar mis decisiones en el futuro 😀

  3. Un placer animarte y servirte un poco de ayuda, “Encantada”.Creo que nos rodeamos de excesiva tragedia, tanta que algunas personas las toman como si fuese normal sufrir por ser homosexual, y tu lo has dicho, es egoísta que ante nuestra propia felicidad decidan mostrarse algo así como “decepcionados/as”, que no hablen de ello, que no se muestren orgullosos de su hija y su pareja, que no se les dibuje una sonrisa amplia ni hermosa cuando nos ven de su mano, que no se alegren ahora, si, AHORA, que no se nos queda la mirada perdida y el alma vacía en compañía de un chico, sino que movemos felicidad y plenitud. Es egoísmo, un egoísmo que la misma sociedad les permite, pues, por poner un ejemplo, cuando se acordó que los gays/lesbianas nos podíamos casar fueron miles los debates televisivos con personas “muy afectadas” ante tal decisión, quiero decir… Opino que si se les da tanta cabida al drama, y al egoísmo absurdo de algunos heterosexuales… es peor, es como decirles: “Si, tenéis de qué quejaros, de qué sufrir, de qué padecer”.
    Y no me parece bien. Es decir, hace años (muchos) las lesbianas tenían que malvivir en la sombra, sin mostrar amor en público, sin poder decir abiertamente a nadie que se amaban, y AHORA que empezamos a poder amar/vivir/formar una familia etc, ahora resulta que debemos “preocuparnos” por los que nos discriminan???Ahora les dan programas, les permiten quejarse en los debates públicos, les dan…alas. Alas a la discriminación?
    Yo te mando, “Encantada” toda la fuerza y somos MUCHAS las que luchamos cada día, con cada gesto y detalle, por NORMALIZAR algo que de por sí es maravilloso, universal y bonito: el amor homosexual.
    Un besito 🙂

  4. Excelente post desarrolado por Encantada y enlazado a tu posterior comentario: sobre el particular pienso que no hay que invertir los roles familiares, es decir, no nos convirtamos (gays y lesbianas) en “padres de nuestros padres”. Sería como restarles dignidad y menoscabar su derecho a la evolución y al crecimiento. La homofobia internalizada a veces, (muchas) es engañosa y reviste el manto de “protección” silenciosa a nuestros familiares. Tratemos de conceder el derecho que corresponde a cada adulto, de afrontar la verdad con toda transparencia…aunque el proceso lleve un tiempo de asimilación.

    ((Post como éste son muy necesarios))

  5. Excelente entrada, muy alentadora 🙂
    Yo siempre he dicho que hay que ser coherente con uno mismo y aceptarse, pero cuando le toca a uno mismo es distinto. Eso me pasa a mí ahora. Tengo 18 años y le he contado a mi madre que tengo novia. Lo ha aceptado y no me montó escándalo ni nada, simplemente se está haciendo a la idea. Lo que le pasa es que a mi “no se me veía” según sus palabras, según ella eso se ve venir. Pero yo soy bisexual, no me considero lesbiana, porque los hombres me siguen gustando, y ella dice que no, que “o carne o pescao” asi que le costará más aún xD Hace ya meses que lo sabe y está bien con ello, despacio y haciendo alguna broma como “va a ser esta la que te haga comer bien” y esas cosas 🙂
    La cosa es mi padre, es una situación distinta. Pienso decírselo, al igual que a mi hermano. Pero yo no lo veo “preparado” en este momento, puede sorprenderme pero no lo creo. Además, estoy en una etapa difícil, a las puertas ed la universidad, viviendo con ellos, y si lo saben tendría muchas menos libertades de las que tengo ahora. Pienso que lo mejor es esperar a que salga solo, que él ya sospeche algo (como le pasó a mi madre) y que salga natural, no sentirme obligada a decírselo.
    Por eso digo que depende de la situación, pero lo principal es aceptarse a una misma 🙂
    Un beso 🙂

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