Fragiles

Hace unos días conocí a una gatita. La encontró una compañera del trabajo en un contenedor de basura. Era minúscula. Había sido abandonada (como tantos…), temblaba.

Muy frágil.

No tenía mamá. Pero maúllaba con fuerza. Pidiendo cariño.

Esta compañera de trabajo se la quedó en su casa pero cada mañana la traía a la escuela.

Yo me emocionaba cada vez que la tomaba en mis manos, la pequeñaja se estrujaba contra mí y se quedaba dormida.

Me estremecía al pensar en todo lo que podía ocurrirle, pues supe desde el principio que esa persona no tenía la sensibilidad necesaria para hacerse cargo de ella como debía.

Y así sucedió. Una mañana la trajo moribunda. No levantaba su cabecita. No maúllaba. No tenía brillo en los ojos. Sus pupilas estaba muy dilatadas. Y nadie quería llevarla al veterinario. Murió porque “alguien” la atrapó sin cuidado entre sus manos o la tiró contra el suelo. Esa mujer tenía dos hijos muy bruscos y aunque no le dije nada supe que se debería a alguno de ellos.

Murió despacio. Con dolor (hasta que yo le rogué que la llevase cuanto antes a un veterinario, casi se lo impuse). Apenas pude despedirme de ella porque estaba en mi clase con mis alumnos. Pero la vi pasar en una cajita donde siempre dormía. Se la llevaban. Y supe que no iba a regresar.

Mis compañeras se reían como si nada hubiese pasado, de hecho afirmaban que les producían asco los “bichos”. A nadie le importó la vida de la gatita. Fue una sensación muy desoladora. Me sentí tremendamente sola y triste.

Una vida que se larga, se evapora y a nadie importa. Y nadie recuerda.

Concluí: Frágiles. Los animales no humanos son frágiles y están en las peores manos (las humanas).

Así que aunque me toméis por loca, este post se lo dedico a ella…Y este poema de Alejandra Pizarnik:

Mañana
me vestirán con cenizas el alba,
me llenarán la boca de flores.
Aprenderé a dormir
en la memoria de un muro,
en la respiración
de un animal que sueña.

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3 comentarios en “Fragiles

  1. Qué triste es lo que cuentas. No he comprendido ni antes ni ahora por qué no se siente nada por un ser vivo que pide, que da, que sufre y que tiene su dignidad. Por eso tengo tres gatos en casa y si pudiera tendría más. Ellos nos dan más de lo que reciben.

  2. Pues yo también soy una “loca” de los bichos, me encantan, los respeto y prefiero sentir dolor al leer tu post que ser un trozo de carne con ojos y no sentir nada.
    Hay mucha carne con ojos suelta por la vida.

    Mi última tortuga me la trajo la Policía Municipal de una localidad cercana a Pamplona, mi amiga que es Policía Municipal me la trajo a casa, sabe que tengo tortugas que la gente me ha ido dando porque se cansan de ellas, pasan de ellas… yo no me he comprado ninguna.
    Esta tortuguita su “dueña” la estaba dejando morir de hambre, pasaba de cuidarla… y encima la muy… lo contaba, por eso se entero la Policía Municipal. Me encontre con una pobre tortuguita que cada vez les echaba de comer, comía como una loca, en fín cuanta gente impresentable hay por el mundo.

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