Día de playa

Jueves por la tarde:

-Cariño me apetece ir a la playa este sábado -.

-Pues es una buena idea porque con este calor que hace…

Entre las dos decidimos una playa.

Viernes por la noche:

-Estoy super cansada, como se nota que es viernes y que los niños/as (alumnos/as) están agotadores!…

-Yo estoy también cansadísima de pintar el patio…

-Entonces…¿Vamos mañana a la playa 0 no?

-No sé…Podríamos quedarnos en casa…Porque coger bus lleno de gente…

-De gente y de neveras que huelen a filete empanado…

-Eso es. Apaga la luz que me duermo…

(Acordamos quedarnos en casa)

Sábado a las 11:40 :

-Cariño buenos días.

-Qué calor…¿qué vamos a hacer todo un sábado encerradas?

-Yo qué sé…¿nos vamos a la playa?

-¿Cuando salía el autobús?

-A las 12:30

-Ajá, es decir tenemos menos de una hora para sacar al perro, hacer una bolsa para la playa, desayunar…

-Si…

Y allí que nos lanzamos. Sin miedo. A correr. Las obligaciones una por una. Perro sacado. Arenas del gato cambiadas. Toalla, dinero, sandalias, bikini…

Salimos con tanta prisa que tuve que comprobar que llevaba la parte inferior del bikini. Porque podría haber salido desnuda que no me habría dado cuenta entre el sueño que llevaba y la prisa mortal por coger el único autobús que combinaba con la playa…Nuestros corazones iban a mil por hora, tuve que volver a por la sombrilla y el perro de la alegría al verme derramó tooooda su comida sobre el pasillo. Las recogí con las manos, me limpié en los pantalones (muy duro), cogí la sombrilla nueva con etiqueta colgando y salí disparada. Se “Suponía” que ella iría cambiando 50 euros para coger un taxi en el establecimiento más cercano mientras yo cogía la sombrilla, pero NO, no fue así, ella solo me esperaba con los 50 euros AUN en su mano porque no le habían querido cambiar. “Cariño, hay trescientos bares y dos kioscos mi vida, ¿por qué no has ido probando en más de uno?” -pensé con rabia-. Pero callé para no estropear el día. Así que se puso a buscar otro sitio y yo me lancé contra un taxi con lucecita verde que pasaba por allí.El del taxi parecía que iba a pedales, contemplando el paisaje el hombre. Yo mordiéndome las uñas. Eran ya las 12:15!!!!!!

12:25. Compramos los billetes. La joven de la ventanilla era para mirarla de lejos, con cara de amargada y mirada cruel no quería entender que eran DOS billetes, no uno. La pobre, el calor la había atontado del todo y no era capaz de entender el castellano.

12:30 Subidas al autobús. Con un triste paquete de donuts y una botella minúscula de agua (¿dónde quedó nuestro desayuno prometido al aire libre?).

Llegamos en poco tiempo (apenas una horita) a la ciudad con playa en la que no vivimos. Había una cola enorme y yo no pude ir a hacer pis (ni siquiera recordaba si lo había hecho al levantarme…). Otros dos billetes para la playita, cola enorme, vendedora amargada, lentitud en sus movimientos, mi novia a las puertas del autobús junto a grupos de salvajillos sin camiseta que gritaban palabras indescifrables entre sí.

Yo billetes en mano, sombrillita (inmensa, pues fue comprada para el patio en realidad…) en hombro, le sonrío a ella, triunfadora al fin. Subimos. Mientras nos damos codazos para conseguir sitio mi madre me llama, para relatarme con un sinfín de detalles que mi hermana estaba cansada de exámenes y no había limpiado su cuarto…ETCÉTERA!!! Yo muy educadamente le dije: “Mamá, me lo vas contando luego, que estoy aquí buscando asiento y llevo muchas cosas encima”.

Mi pareja al final se tuvo que sentar junto a un joven poco aseado, que balbuceaba palabras e iba semi desnudo. Y yo junto a una joven con un violonchelo enorme (y mi sombrilla), no sé cómo cabíamos…La música de reaggeton sonaba de fondo, desprendida de los móviles de nuestros viajeros acompañantes, qué bonita letra, qué delicadeza…

Llegamos a la playa. Agua. Agua. Que me muero.

Pero…Chan Chan…Suena música tenebrosa…No nos habíamos depilado adecuadamente!!!! Nuestra falta de tiempo nos lo había impedido. Así que sacamos del neceser una cuchilla fucsia que se veía a kilómetros de distancia…Y allí que nos pusimos, aceite solar en las piernas para que corriese aquello y mirando a nuestro alrededor para que nadie lo viese. Pero…JUSTO al empezar a llevar a cabo aquel acto patético llegó un agradable vendedor ambulante con seis mil pulseras y se sentó junto a nosotras, mirándo fíjamente el movimiento de la cuchilla. Qué vergüenza. Qué momento.

Luego se fue.

Pasó un rato. Nos bañamos. Bikini arriba y bikini abajo. A veces, cuando juegas en el mar, vuelves a tu infancia y olvidas que llevas un bikini que se mueve con el paso de las olas…Pero éramos felices. Entonces, la sombrilla (lo vimos desde lejos) salió volando y le dió a un niño pequeño en la cabeza. “Cariño, ve tu anda” Le dije a mi pareja para librarme del mal rato.

Había hambre. Teníamos hambre PERO…¡no pudimos hacer bocadillos antes de irnos…! Normal. Así que fuimos a un bonito restaurante con vistas al mar, semi desnudas. Nada más llegar los hombres de la barra nos miraron con lascivia de arriba abajo, tal fue la cosa que abrimos la maleta nerviosamente y sacamos nuestras faldas. Nos sentamos en una linda mesita.

Pedimos. Fui al baño para por fin hacer pis, pero había una cola de media horita…Al sol.

Mientras comíamos, con sonrisas cómplices, sosegadas…Miramos al mar. Qué hermoso. Qué bonito…Pero, la marea había subido y nuestra toalla / sombrilla estaban al borde de la orilla.

Pedimos cuenta. No queremos postre (si queríamos pero la marea subía..) Y a correr!!!! Otra vez. Esta vez barriga llena, recién comidas.

El resto del día fue hermoso. Lo creáis o no. Todo fue bien en las horas que siguieron a esas. Corrimos las olas, tomamos el sol, nos dimos muestras de afecto, nos reímos muchísimo, recolectamos conchitas.

Y nos fuimos. Hay que añadir que mientras recogíamos un par de ancianos verdes nos intimidaron con miradas y preguntas, que si de dónde éramos, que por qué nos ibamos tan pronto (con ellos al lado más corrimos en irnos) MUY DURO!!! La tercera edad está fatal.

Esa fue nuestra mañana/tarde de sábado… Intensas donde las haya…

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4 comentarios en “Día de playa

  1. que me reí con tus aventurillas!!
    si hay algo que definitivamente borraría yo del planeta si pudiera es el reggeaton :S y pensar que yo creía que europa se había salvado de la epidemia, y que sólo nos estaban torturando por acá en américa latina… :S

    en fin, me alegro de que hayas logrado tener un lindo sábado de playa con tu chica 🙂

    un abrazo!

  2. No sé si yo habría aguantado el chaparrón de la mañana y después haber mantenido el tipo el resto del día. Tienes buen carácter y eso te regaló un resto de día estupendo 🙂

  3. ¡Qué momentazo el de la cuchilla! Me ha resultado muy divertido y también esclarecedor. ¡Ahora sé que si llevo una cuchilla en el bolso no tengo nada que temer! Porque una de mis pesadillasa más recurrentes es la de ir a la playa o a la piscina y, una vez en bikini… ¡descubrir que no me he depilado! No puedo creer que os haya ocurrido en realidad… ¡gracias por enseñarme cómo salir del paso! 😉

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