OFF

Llegué de mis vacaciones. He de aclarar antes de iniciar este post, que estuvimos en un precioso sitio, que nadé con mis gafas de agua entre los peces, que reí algunos días como hacía literalmente años que no reía, que me tosté al sol, que escuché las olas, que leí en la orilla, que quedé enamorada de aquel lugar.

Pero en mitad de mis vacaciones tuve que mirar por internet las listas de vacantes…

Y de nuevo mi vida da un giro. De nuevo pierdo la risa, las ganas, el gesto aniñado y el sueño.

Mi destino era un pueblo (una pedanía) horrible, lejano, incomunicado, en el que no hay ni sitio donde alquilar una vivienda en condiciones, lugar en el que no puedo ir a ningún hospital si ocurre algo, en el que no hay veterinarios, ni biblioteca, ni tiendas, ni cine, ni vida… Y no tengo carnet de conducir. Y mi familia (por motivos de salud) me necesita más próxima.

Intenté alegar y no se leyeron mi alegación (ni ninguna de las alegaciones).

No voy a detallar todos los contratiempos que se han ido colocando en mi existencia, ni voy a describir las miles de pequeñas y grandes cosas que llevan sucediéndome desde hace aproximadamente 4 años. No lo haré porque es aburrida mi lista y porque este espacio es anónimo.

El caso es que me pregunto en qué momento hice algo tan tremendamente malo como para merecer una caída tras otra.

Yo era una persona absolutamente feliz, afortunada, risueña, entregada, apasionada, divertida. Era yo una mujer reflexiva, interesante, soñadora.

Pero el cúmulo de acontecimientos negativos me han llevado a ser silenciosa, apagada.

Me siento como en OFF.

Cada vez (en estos últimos 4 años) que me levanto de un golpe y me levanto victoriosa con energías renovadas, viene un vendaval y me arroja todos lo construido. Quizás penséis que es exageración pero es que nada me acaba saliendo ni medianamente bien. Soy exigente conmigo misma pero no con la vida, yo disfruto de un paseo, de la lectura de un buen libro, de un concierto, de una tarde de té y conversación, del juego divertido de mi perro, de ver películas a media noche, de una charla profunda y apasionada sobre el amor,  arte, política, filosofía,  disfruto de un helado ( y del placer de elegirlo), de cosas sencillas fáciles de obtener.

Pero llegada a este punto creo que me han lanzado al fondo.

He de renunciar a mi puesto. No trabajaré este año (eso no era lo que más me angustió), pero además me echan de la bolsa, pierdo mi puesto tras haber trabajado duro, tras haber estudiado dos veces oposiciones (habiendo obtenido buena nota).

No puedo dejarlo todo e irme lejos, a la tierra de nadie.No estoy preparada, mi familia me necesita cerca, mi pareja no puede verse igualmente sometida a vivir como una nómada. Además me he replanteado para quién trabajo: Para individuos que no tienen en cuenta la situación de sus trabajadores/as y que te envían sin previo aviso donde les parece como su fuese un payaso de circo ambulante.

Mi familia, las personas que me quieren, no comprenden del todo el estado de depresión que albergo o padezco, quizás porque nunca conté a todo el mundo cada una de mis caídas, cada tropiezo, cada desilusión, cada rotura, cada momento de dolor…Y si sumo estos cuatro años la solución final es esta: una tristeza impregnada.

¿Por qué relato todo esto? la verdad es que nunca me gustó contar mis problemas… Quizá sea porque me ayuda nombrar lo que siento. Quizá porque debo explicar el motivo de mi ausencia en el blog. Quizá porque buscamos consuelo en momentos concretos de nuestras vidas.

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5 comentarios en “OFF

  1. Ánimo Hadita, yo creo que has hecho lo correcto.

    Hay algo esperándote ahí, a que lo descubras, para sentirte realizada y útil, y que sea ético y humano. Si ese es tu anhelo, conviene mirar hacía ahí, y no hacia sistemas que ya de por si están mal montados, y que tarde o temprano se colapsarán.
    Pero a veces, tenemos que dar mil vueltas a lo mismo hasta que nos damos cuenta que lo que realmente nos hace feliz, está en otro punto. Y eso sólo lo vemos cuando todo ha pasado y recopilamos.

    Confía, confía y confía. Confía con rabia.

    Muchísimo ánimo y muchas sonrisas.

  2. hey! leí tu entrada hace un par de horas, y estuve por ahí pensando exactamente qué quería decirte, porque me moviste cosas por dentro.

    espero que de alguna forma todo lo que está pasándote haga exactamente eso, pasar, y dejar espacio luego a cosas mejores. es cierto que hay momentos en la vida en que se está rematadamente mal, y que cuando esos momentos empiezan a eternizarse o sucederse uno tras otro es que nos deprimimos, pero también es verdad que siempre sale el sol después de la tormenta.

    espero de verdad que la tormenta pase pronto para ti, y que mientras dure tengas la fuerza para resistir, la paciencia para esperar, y la rabia para confiar, como dijo alguien.

    y en ese tiempo siempre tendrás a tu familia y a la gente que te quiere, y a las personas que te leemos y que nos importas a pesar de no haberte visto nunca. y a tu novia, obvio.

    si no les has contado todo lo que has pasado, razones tendrás, y entonces es lógico que no entiendan y se sorprendan de verte así. pero en momentos como este lo que necesitas es gente que te apoye aunque no entienda y aunque no sepa exactamente qué es lo que te pasa o por qué estás así. hay algo que se llama cariño y apoyo incondicional, intenta rodearte de personas que te entreguen eso.

    y al menos yo estoy contenta de haber podido leer esta entrada que has escrito, y contenta de que no haya sido sólo un lindo post con detalles de vacaciones, porque creo honestamente que quienes tenemos un blog lo abrimos y lo mantenemos por necesidad de expresión y por compromiso con la autenticidad, y es justamente esa la función que debe cumplir. cuál es el sentido de escribir sólo entradas felices, si no nos están reflejando como somos y como estamos?

    por mi parte, lo que pueda hacer por ti, aunque sean sólo palabras de ánimo, te queda mi correo.
    y disculpa la verborrea…

    un abrazo apretado!

  3. Muchísimas gracias Manu, la verdad es que tus palabras de apoyo me han emocionado. Demuestras que aunque hay poquitas personas en el mundo que merezcan la pena tu eres una de ellas.

    Y si, yo siempre he dicho que el sol viene siempre (en algún momento) detrás de la tormenta, y también solía decir a todo aquel que sufría que “por encima de las nubes está el cielo”. Lo que ocurre es que ahora mismo me cuesta un mundo confiar en que esta etapa de paso a otra mejor, pero en el fondo no me queda otra que creerlo.

    Gracias Manu por tu maravilloso comentario

    • lo que pasa es que cuando los malos momentos se eternizan nos cuesta ver el sol detrás de las nubes y la pérdida de la confianza en eso suele ser directamente proporcional a lo grande de la tristeza y al tiempo que vaya pasando.
      justamente por eso es que necesitamos que otras personas que nos quieren nos lo digan 🙂
      ánimo, y sigue escribiendo, que acá estamos para leerte 😉

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