Anécdotas de una profesora…

Ahora que trabajo (espero que por poco tiempo…) en un colegio católico llevado por religiosas comienzo a ser mas consciente de la influencia y el poder que ejercen sobre sus trabajadoras/es y sobre sus alumnas/os.

Tengo a mi cargo a unos cuarenta y tantos niños/as durante un rato cada mañana, creo que para empezar no es ni legal que una adulta tenga bajo su responsabilidad a esa cantidad de menores. Pero el caso es que yo soy quién debe poner las normas en el aula, quien ha de organizar al alumnado y quien decide cómo y de qué forma regañar malos comportamientos. Y sin embargo, una monja super retrógada, chapada a la antigua se empeña en dirigir toda actividad, ella decide los juegos que hay en el aula, ella llega y regaña con sus métodos a los niños/as, ella hace y deshace… Hoy sin ir más lejos, tuve que reñir a un niño de 5 años que es muy nervioso y tiene algunos problemillas de conducta, el peque es noble, simplemente a veces no es capaz de controlarse (como casi el 100% de los niños y las niñas de esa edad), una niña le incordiaba y él le pegó cerca del ojo. Obviamente le llamé la atención, hablé con él y se disculpó ante la chica. Después le llevé a mi mesa y le propuse quedarse conmigo para “pensar” sobre su actuación. Al cabo de 5 minutos aparece la monja y me pregunta el motivo por el cuál el chaval está sentado junto a mí, se lo relató brevemente y ella sin mediar palabra lo coge de mala forma, le grita y lo castiga mirando hacia la pared. Hacia la pared… como en los años del franquismo, como en la niñez de mis abuelos y padres… Independientemente de que yo no apoye ciertos castigos o de que sea yo una mujer más partidaria del diálogo, lo que me molestó intensamente fue el poder con el que la religiosa se manejaba, sin pedirme permiso, sin contar con mi aprobación. Nada. Ella sabe que manda sobre el que le plazca.

Otra de las cosas que no soporto es que me mire de arriba abajo nada más llego al centro educativo. Me revisa con esmero, con ojos de “te apruebo o no te apruebo”. Y es algo que me molesta, porque ni soy monja ni soy una alumna menor de edad, por tanto estoy en mi pleno derecho de ser una mujer adulta que viste como desea en cada momento, si quiero falda (y mira que aún no le enseñé mis faldas cortas) la llevo, si mis camisetas son algo escotadas y me son cómodas me las pongo, si quiero ir en vaqueros y zapatillas con suela de goma me visto y calzo con ellos… Siempre he pensado que ser profesora de niños/as pequeños/as no nos obliga a hablar como si fuésemos payasos, ni a vestir como beatas, ni a llevar una vida “hetero y bien vista”. Somos adultas/os y nuestro deber es guiar a los niños y a las niñas en su proceso de aprendizaje, hacerles felices, estimularles a la adquisición de conocimiento, protegerles, poner a su alcance todas las herramientas y situaciones para que se conviertan en personas íntegras, autónomas, responsables y solidarias. Pero además de docentes, somos personas adultas y libres. He llegado a enterarme de que un profesor de allí debe ocultar que vive con su novia sin estar casados… Es increíble lo que el ser humano es capaz de soportar con tal de no destacarse ante el poderoso.

A mí no me gusta ofrecer mi labor para personas irrespetuosas con la intimidad de los demás, no me agrada “temer” a nadie, no me gusta en absoluto tener que mantener en la oscuridad mi vida personal por temor a un despido inmediato, ni ver cómo interfieren en mi trabajo, ni observar cómo tratan a los niños/as… Me siento enfadada, pero como lo que más me preocupa ahora es mi tristeza no tengo tiempo ni fuerzas para batallar contra toda una institución sobreprotegida.

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11 comentarios en “Anécdotas de una profesora…

  1. No sé si además es un colegio subvencionado, supongo que no, porque no lo has dicho, pero tiene tela que además de imponer unas normas morales y religiosas del pleistoceno, estén saliendo adelante con fondos públicos, que más de uno hay así. Es una falta de respeto hacia ti la manera de entrar en tu clase y organizarla, sin pedir ni permiso. Cuando estés a punto de irte, podrías decírselo… para no tragártelo y porque al fin y al cabo es una mala educación que se está enseñando también a esos niños y niñas que hay delante.

  2. A “Candela”: Gracias por tu comentario!! Me alegran tus visitas. Pues si, la verdad es que debería decirle que los niños y las niñas están bajo mi responsabilidad, que sé hacer mi trabajo. ¿Sabes por qué no lo he hecho? porque a veces de buena soy tonta, y porque me cuesta afrontar un momento tenso con alguien que se cree tan superior (en cuanto a su estatus en la escuela ya que es monja) y que está más que protegida. Pero debo hacerlo. Encontraré la forma. ¿Sabes? es que ando tan triste que mi cuerpo y mi cabeza están agotados y a veces no me siento tan fuerte como antes. Gracias por tu visita!!

  3. ánimooooooooooooooooooooooooooooo!!! *pompones y serpentinas*

    mi novia trabaja en un colegio católico. pero a morir católico. claro que sin monjas. lo de la falta de monjas es bueno, pero lo de a morir católico es malo. muy malo.
    vieras que todos los miércoles tienen consejo de profesores, después de la misa. y demasiados miércoles el consejo se reduce a un cura dándoles cháchara sobre cosas. imagínate a mi novia, que es la más linda y dulce persona ever, escuchando tooooda una tarde de miércoles intentando poner cara de circunstancia al cura en cuestión hablando sobre cómo debe ser el matrimonio -heterosexual por supuesto- lo mal que está el matrimonio homosexual -olvídate que iban a decir “igualitario” o cualquier cosa así-, lo condenable que es, lo terrible que es, cómo deben enseñar a los alumnos que es terrible y condenable, porque los homosexuales arderán en el infierno. *maldice al cura y al colegio*

    a un colega suyo lo obligaron a renunciar hace poco porque se estaba divorciando y eso “iba contra los valores del colegio y lo que se quiere enseñar a los alumnos”. *vuelve a maldecir al cura y al colegio*

    *suspiro*

    no me queda más que decirte que no eres la única en esa situación, por si te sirve de algo. concuerdo con candela, y espero realmente que pronto puedas solucionar el tema de que eres perfectamente capaz de hacer tu trabajo, gracias, y no necesitas a nadie enseñando en tu sala de clase y enfrente tuyo cosas con las que no estás de acuerdo. 😛

    pero bueno, al final más importante que eso es que puedas ir reduciendo de a poquito tu tristeza… cómo vas con las sonrisas?

    un gran abrazo para ti, cuentas con todo mi cariño.

    • Gracias por tu cariño Manu, eres un sol!!! Espero que tu novia no se agobie mucho (la entiendo), lo cierto es que los colegios religiosos deberían casi estar prohibidos ya que transmiten valores que van en contra de los derechos humanos (como el de discriminar a una persona homosexual e incluso condenarla!), me sorprende que en nuestra sociedad se pueda decir a los niños/as ideas tan terroríficas como esa y que encima lo hagan legítimo.
      Que digo yo, una propuesta, es una lástima que viváis tan lejos porque mi pareja es profesora, tu novia es profesora y yo también, ya podríamos ir montando una pequeña escuela alternativa, innovadora, con docentes que puedan ser libres de ser heterosexuales, homosexuales, bisexuales…Aquí (en España) esas escuelas existen y tienen una excelente fama. Así que… veniros!! 🙂 y mandamos bien lejos a las monjas, curas o religiosos/as.
      Gracias por tu comentario y tu visita!!!

      • mira que me encanta tu propuesta!!!
        de hecho, no es como que descartemos la posibilidad de irnos a españa, pero la verdad es que es bastante más cercana la posibilidad de irnos a santiago, acá en chilito. 😛 motivos obvios.

        btw… debieras darme una ID de cliente-frecuente-vip, porque paso siempre por acá LOL!

  4. En mi primer trabajo, el jefe de estudios hacía lo mismo: se metía en mi clase y establecía su ley, sin ni siquiera mirarme a la cara, saludarme o pedirme permiso para entrar. Lo pasé muy mal porque perdí toda la autoridad. Mis chavales, de 14 años, me tomaban por el pito del sereno y se daban el lujo de recordarme que el que de verdad mandaba era “él”. Cuanto más lo recuerdo, menos comprendo que esas cosas pueden pasar. ¡Ahora mismo me parecería inaudito! Pero, por desgracia, no soy la única… ¡es terrible! ¡Te mando todo mi ánimo! Y, cuando puedas, díselo. De verdad que luego te quedas con la espinita clavada.

    Mi novia también trabajaba en un colegio católico. De vez en cuando, tenía que soportar las charlitas sobre lo “malo y terrible que es ser homosexual”. No pudo más y hace un mes lo dejó. Poco a poco va encontrándose a sí misma, así que, bueno, sobra decirlo: en cuanto te lo puedas permitir… ¡¡huye!!

    Por lo demás… ¡incluidme en esa escuela alternativa que estáis montando entre la novia de manu y tú!! Reclamo mi puesto 😛

    • A “Encantada”: Jajajajaja me has hecho reír!!! Qué graciosa eres!!! Por supuesto que estás incluida en esa escuela alternativa, si te fijas somos ya unas cuantas: mi pareja, tu, la pareja de Manu, yo… Y si tu novia (no sé si es profesora) quiere pues también!!! En fin, vamos siendo cada vez más. Un besito muy fuerte!

  5. Hola, me divierte mucho esta entrada y los comentarios.

    Escribo un siglo después para aportar. Bueno mi sector no es educación, estuve a punto de… pero cambié mi decisión y mi área será el Derecho. Pero me llama la atención porque a lo largo de mi vida académica, incluso hoy en día, evidentemente, there is something about some teachers…. Hum y no lo había pensado hasta ahora, cuánto tiempo perdido en clases! jaja!

    Lo de la escuela alternativa es una estupenda idea, me apunto y les ofrezco asesoría legal… y unas ideas: la visión de los alumnos sería humanística e integral. En nuestra escuela no serían obligatorias las clases de Religión, sino de Derechos Humanos; en lugar de rezar por las mañanas, podríamos cantar una canción, por ejemplo. Podríamos cambiar ciertas lecturas clásicas o complementarlas con libros de Virginia Woolf, Jane Austen, García Lorca, Benedetti, Cunningham, Spencer Johnson… y un largo etc. Más clases de música; más de literatura y de civismo.

    Creo que en este comment queda claro que tengo issues con los colegios o escuelas católicos. Es que yo también estuve en “el mejor colegio” de mi ciudad, caro, cuasi católico… y mucho rezar me traumatizó. La profesora de religión me obligaba a ponerme de pie y hacer la oración, era espantoso!

    Un saludo,

    • A “V”: TOTALMENTE DE ACUERDO, admitida estás en este proyecto de escuela alternativa donde se impulsa a cada niña y niño a ser libre, íntegra/o, feliz. Escuela en la que les estimularemos a ser solidarias/os, justas/os, autónomas/os, respetuosas/os, libres.

      Lo que queda ya por decir es ¿dónde montamos esto?

      Un beso!

      • Hola

        Aunque mi país tiene fama de ser el más feliz del mundo… la verdad, no estoy segura.

        Mejor viajo. LOL!

        Un saludo,

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