Palabras, reflexiones, cambios…

Es curioso cómo alguien completamente externo a nosotras/os puede hacernos reflexionar acerca de las pautas que utilizamos, o de la manera en la que afrontamos lo que acontece.

Si bien es cierto que me han sucedido demasiadas cosas desagradables en menos de dos años, también es cierto que he de saber protegerme, o mejor dicho, he de aprender estrategias que me permitan vivir las diferentes situaciones de un modo menos doloroso.

Mi querida psicóloga me ha dibujado tres columnas: acontecimientos / interpretación de los mismos / consecuencias.

Los acontecimientos no los podemos cambiar, las cosas suceden entorno a nosotras/os porque sí, a las personas tampoco podemos cambiarlas, aunque lo deseemos con todas nuestras fuerzas no disponemos de una varita mágica que haga a la gente más respetuosa ni sensible. Lo que sí podemos hacer es lo siguiente: nos ocurre algo negativo y pensamos “Que horror, esta persona debería ser más respetuosa” o “Qué mal me siento, deberían haberme dado la plaza más cerca de casa”. Pues al parecer la clave está en modificar la expresión “DEBERÍA SER DE OTRA MANERA” por la expresión “PREFERIRÍA QUE FUESE DE OTRA FORMA”, porque la gente, la sociedad, las instituciones, el ambiente en general, no va a cambiar ni va a convertirse en lo que nosotras/os queremos (aunque lo que nosotras/os queremos sea lo más justo o beneficioso). Así pues, al dejar de pensar con imposiciones del tipo “debe ser” o “tiene que” o “tengo que”, dejamos de sentirnos frustradas/os constantemente. Entonces… le he preguntado que dónde está la línea entre adaptarse al ambiente y la conformidad (pues la conformidad nos lleva a la infelicidad). Ella ha respondido que ese es el trabajo diario de todo ser humano, te adaptas para no vivirlo todo con ansiedad, sacas lo positivo por pequeño que sea de cada circunstancia, PERO no dejas de modificar poco a poco aquello que está en tus manos (en mi caso: cambiar de trabajo y regresar a mi anterior ciudad donde había más libertad y más tolerancia hacia la homosexualidad entre otras muchas cosas). ¿Qué es lo que está en mis manos? mis propios cambios o variaciones. ¿Qué está fuera de mi alcance? la intolerancia de los demás, o que la monja con la que trabajo interfiera en mi labor (hasta cierto punto esto lo manejo pero sin pretender que piense o eduque como yo), que mis padres a a veces no comprendan mis sueños, que Delegación me mande donde le viene en gana como docente. ¿Qué puedo hacer frente a aquellas personas o situaciones que me entristecen? no otorgarles toda mi energía ni mis pensamientos, decir simplemente : preferiría que las cosas hubiesen sido de otra manera pero a partir de ahora intentaré encontrar trabajo en lo que me gusta y un apartamento en una zona más diversa y rica culturalmente hablando, y en el proceso iré disfrutando del camino.

Todo esto lo digo yo muy convencida, no obstante, sé que aunque lleva razón, es complicado mantener el equilibrio y protegerte de lo que acontece. A mí me preocupa no distinguir en un futuro entre el conformismo y la adaptación, entre ser ligeramente menos exigente (o no esperar tanto de los demás) y no aguantarme con todo. Durante unos años de mi vida callé muchísimo, mi pareja opinaba/actuaba/decidía por mí y no fui consciente hasta años más tarde, yo que siempre fui una niña con personalidad, segura de sí misma, una adolescente tímida pero segura, me convertí en una joven silenciosa, que reía, hablaba o silenciaba cuando la otra persona veía conveniente (aunque en muchas de sus ideas estaba completamente de acuerdo no encontraba el espacio para decirlo o defenderlas). Y es precisamente eso lo que asusta, ¿no? el no ser consciente de cuándo es positivo ceder y cuándo es necesario decir, de hasta dónde hay que ser transigente y hacia dónde hay que dirigir el cambio… La psicóloga asegura que es una labor muy compleja pero que debemos esforzarnos para ser más felices.

Pero me quedo con la idea de saber interpretar las experiencias desde la calma, de conocer otras pautas y de tener cada vez más herramientas para asumirlas. Yo creo que mientras más instrumentos tenemos, mejor podremos hacer frente a las tormentas.

Todo proceso de adquisición de nuevos conocimientos o formas de comportamiento es dificultoso, por ejemplo hace unos tres años comencé a conocerme, me miré desde dentro y me sirvió muchísimo porque supe lo que quería y lo que no quería en mi vida, fui consciente de los detalles que me hacían feliz y de aquello que me hiere o anula o entristece. Y fue una vereda difícil pero absolutamente productiva y necesaria.

¿Por qué comparto todo esto con vosotras? Porque creo que las lesbianas o bisexuales somos mujeres que a menudo nos sentimos defraudadas por el entorno que nos rodea (no siempre, ni mucho menos) y porque además de lesbianas o bisexuales somos personas que sufrimos ansiedades, anhelos, alegrías, dudas… Pensé que lo que estoy aprendiendo podría servir a otras mujeres y hombres. Ejemplo, a veces me escriben chicas que viven con cierto temor su salida del armario, o mujeres cuyas familias no les muestran una conducta natural ni respetuosa hacia su homosexualidad. ¿Qué puedo deciros? pues que lo más importante es que os queráis a vosotras mismas, que nadie os haga sentir inferior, y que al mismo tiempo seáis consciente de que los demás son como son (a veces cambian en el tiempo, otras no) y que independientemente de cómo decidan comportarse frente a nuestra vida íntima, debemos no ofrecerle importancia y seguir siendo felices de la única y maravillosa forma que podemos. No magnificar la falta de naturalidad/tolerancia de algunos, tampoco minimizar nuestros momentos felices y plenos con nuestras parejas, y al mismo tiempo debemos adaptarnos y modificar o construir aquello que SI está en nuestras manos (vivir dónde estemos tranquilas, elegir bien a buenos amigos y amigas que nos amen como somos y a quiénes amar como son, trabajar dentro de nuestras posibilidades en labores que no nos perjudiquen ni nos sintamos en el punto de mira…).

Puse a este blog “caminos del espejo” porque en algún momento pensé que a veces una misma persona deja de ser ella misma y traza caminos hasta el espejo que otros quieren y que no elige libremente. Yo quiero que cada una de vosotras viva en paz con el mundo pero que en todo momento trace su propio trayecto, proyecte su propia imagen y sea feliz.

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8 comentarios en “Palabras, reflexiones, cambios…

  1. yo he aprendido muchas cosas en terapia. todas las veces que he ido, que para ser tan joven no han sido tan pocas jajajajaj.

    una de las herramientas que más me ha servido es aprender a ver las situaciones desde fuera. eso no quiere decir, claramente, mantenerse al margen de las situaciones que le toca vivir, sino que cuando éstas son adversas, se puede intentar reaccionar a ellas desde fuera.
    por ejemplo, en mi caso, que tengo muchos problemas con mi madre, he aprendido a escuchar cuando intenta discutir conmigo y me agrede, pero saliendo un poco de mí misma. es decir, dejando de lado la rabia, el dolor y la frustración que me produce su agresión, intentando situarme en un lugar desde donde vea como ocurre todo, contemplar su agresividad conmigo y mi respuesta a ella. es difícil de explicar (mi psicólogo lo hacía mucho mejor que yo!), y cuesta ponerlo en práctica, pero me ha ayudado a vivir esas situaciones con mucho menos estrés, una carga emocional mucho menor, y empezar a contemplaras más que a sufrirlas.

    no tengo ni idea si se entendió algo de lo que digo, pero quizá a alguien le sirva el tip. 😛

    gracias por compartirte con nosotrxs!
    un abrazo.

  2. A “Manu”: comprendo eso que dices de contemplar las escenas desde fuera en vez de sufrirlas y perder el control (porque te aseguro que hay que tener muchísima paciencia para soportar las cosillas que soportas). Ojalá no tuvieses que padecer lo que cuentas… Gracias por compartir tu punto de vista, tu experiencia, es un placer leerte. Y te digo más, si alguna vez tu novia y tu necesitáis iros de allí, yo me ofrezco a ayudaros en todo lo que haga falta si ese destino es España. Contáis con todo mi cariño y apoyo (y no soy de las que dicen por decir). Un besito.

    • linda, gracias por tu ofrecimiento 😉 quizá algún día nos toque cobrarte la palabra…
      mientras, si algún día quieres conversar de algo, en el comment te queda mi mail!
      mucho ánimo con todo y un besazo!

  3. Por razones que no vienen a cuento, yo he pasado (y sigo pasando) por todos estos procesos que tan bien describes aquí. Y también he llegado a las mismas conclusiones, sin que por ello deba confundirse la aceptación con la pasividad o la resignación. Poco a poco, creo que todos aprendemos a identificar aquellas situaciones que, como yo digo, nos ponen en peligro, en las que podemos detectar que nos pueden hacer daño incluso sin querer. Y en esos casos, y sabiendo que las cosas no van a cambiar por mucho que una se dé de cabezazos contra la pared, está claro que lo único que podemos cambiar es nuestra forma de enfrentarnos a esas situaciones. Es un proceso muy duro, porque siempre te dejas cosas por el camino o porque a veces tienes la inevitable sensación de tener que sacrificar algo a cambio de tu tranquilidad, pero está claro que es una opción mucho mejor que la de vivir continuamente pensando en lo infeliz que eres porque el resto del planeta no es como a ti te gustaría que fuera.

  4. Hola,

    Yo también fui a terapia un par de veces en mi vida. La última vez por motivos que en realidad no podían ser de otro modo aunque yo lo quisiera, pero tenía que vivir un duelo que si no lo empezaba a vivir me iba a matar.

    La primera vez fui por algo menos importante pero que también me dejo mucha enseñanaza: conflictos existenciales de adolescente. También mi psicóloga me ayudo a aceptar situaciones y personas sin intentar cambiarlos; me enseñó a hacer valer mi punto de vista sin ofender a otros, a expresarme sin exhibirme, a mostrarme (casi siempre plenamente) y creo que lo aprendí tan bien que desde entonces no he paradado de hacerlo. De mi querida psicóloga aprendí tanto, que a veces no sé porqué no he vuelto a verla.

    Siempre practico en mi vida una frase de Kahlo que me hace vivir una rica catársis continua: “Amurallar el propio sufrimiento es arriesgarte a que te devore desde el interior”. Y es cierto, yo valgo mucho para ser devorada de ese modo.

    Un saludo y gracias por lo que compartes.

    • Gracias “Valentina” por tus palabras, tu frase me ha encantado… Sinceramente. Me alegro de que pasaras aquella etapa y avanzases hasta otra más plena y menos dolorosa. Un abrazo

  5. Me ha gustado mucho este post, estoy completamente de acuerdo en todo lo que dices. Yo acabo de empezar la terapia, pero intuyo que mi psicóloga también me quiere llevar por un camino parecido: hacer lo que esté en nuestro mano y aceptar serenamente lo que no. Es simple, ¿verdad? Pero cómo nos cuesta entenderlo… 😛

    Me quedo con la frase de “Preferiría…”. A partir de ahora, me la voy a decir más 🙂

  6. Gracias “Encantada”, supongo que andamos en procesos similares. Espero que muy pronto ambas nos encontremos plenas y satisfechas, sin ansiedades ni tristeza. Un besito

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