Ejercicio de introspección

Esta semana he realizado un duro trabajo de introspección. A veces es necesario, yo diría imprescindible, estudiarnos hasta llegar a la raíz de las cosas. Hay numerosas conductas que son producto directo de acontecimientos pasados y existen múltiples detalles que olvidamos y que de alguna manera dejaron huella.

Las relaciones afectivas son muy complejas y existe una línea muy fina que separa al amor de la posesión de un ser humano. A veces, somos víctimas sin ser conscientes, porque no sabemos diferenciar hasta dónde es lógico ceder ante las súplicas o berrinches o sutiles chantajes emocionales. He tenido que bucear por momentos que había borrado de mi memoria y he reconstruido escenas olvidadas vividas con una pareja que tuve durante algunos años. Cedí demasiado y observo cómo otras personas ceden excesivamente como lo hice yo, es muy sencillo caer en ello. Todo puede comenzar con una petición: “Me pongo celoso/a si te miran tantos chicos” ; “No me gusta que uses esa falda”; “No deberías ser tan guapa”; “Me irrita que abraces a tu hermana pequeña, me siento excluido/a”… Y de repente te ves a tí misma dejando de quedar con amigas/os para un café, dejando de hacer las cosas que te gustaban, dejando de opinar, dejando de pedir en los restaurantes, dejando de ser tu misma para convertirte en una dulce geisha que acompaña y vive casi como una espectadora. En realidad no fui consciente, y tampoco deseo culpar a nadie. Yo cedí para evitar discusiones, cedí para hacer feliz a los demás, cedí porque cada vez me sentía más débil, cedí y perdí mi esencia, la libertad de reír cuando quisiera. Las personas que oprimen a sus parejas no son ni mejores ni peores personas, arrastran sus propias inseguridades, se sienten absurdamente inferiores, y lo peor de todo: esas personas han aprendido de sus padres (que son un referente muy importante) que el que más ama es el que más instinto de posesión tiene, que el que más enamorado está es aquel que se pone celoso/a por todo, que el que más lucha por su relación es el que más batalla y grita y llora.

El resultado de todo aquello (o de la parte negativa de aquello) es lo que soy, ahora me cuesta reconstruirme, creer, recuperar la inocencia, reír/llorar/decidir/opinar sin pedir permiso… También me hizo una mujer más fuerte, pues ahora sé muy bien lo que quiero y lo que no, y aprendí MUCHÍSIMO observando.

El amor es otra cosa, nos educamos en base a los modelos que vemos y debemos desprendernos de toda influencia, y elaborar nuestra propia visión del amor.

El amor es otra cosa, para mí amar es sentirte parte de la otra persona, respetarla, amarla, conmoverte ante cualquier indicio de su sufrimiento, emocionarte con un beso, conversar con trascendencia con ella hasta alta horas, admirarla, ponerte en todo momento en su lugar, acompañarla, enriquecerte y enriquecerla compartiendo todo conocimiento, disfrutar de tardes de lluvia, dormir abrazadas, sentirla etérea y cómplice, encontrarte con su alma, hablarle con ternura, hacer el amor apasionadamente hasta el último día, ayudarle a realizar cada sueño que guarde, percibir cobijo y cobijar, emocionarte con sus logros… No sé, no estoy especialmente inspirada para escribir hoy, pero el amor nunca puede ser sinónimo de penitencia, de imposiciones ni de chantajes emocionales. El amor es ofrecer, regalar, desear, complacer, compenetrarse…

No entraré en valorar si me han amado o no. Ni quiero juzgar a nadie. No guardo rencor ni me considero mejor.

Escribo como terapia y con el deseo de que sirva siempre de ejemplo a todas y todos. Quisiera que extrapoléis mi experiencia a otras similares, sea tu pareja, tu mejor amigo, tu madre… la que os oprime, coarta o condiciona, debemos sobrevivir y no permanecer “sumisas” durante demasiado tiempo.

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8 comentarios en “Ejercicio de introspección

  1. Tienes toda la razón cuando hablas del concepto aprendido de amor, de cómo los celos, las imposiciones o las manipulaciones nos han venido enseñadas como señales de amor, pero la vida -a mí al menos- me ha ido enseñando que el amor entre dos personas tiene que ser algo fácil, en donde cada una se desarrolle sin interrupciones, es hacer el camino en compañía, con complicidad, con ternura, con atenciones, con preocupación por que la otra persona se encuentre bien, que sea libre y feliz, hacer proyectos comunes que apetezcan a las dos partes. Los proyectos individuales no tienen por qué ser excluyentes en absoluto… En fin, dejarnos fluir y crecer, hacer nuestro camino individual de la mano de otra persona que nos quiere y a la que queremos.

    • Gracias “Candela” por tus palabras. Comparto contigo esa visión del amor, de la compañía, de los proyectos comunes e individuales. Gracias por pasarte por aquí.
      Un beso.

  2. yo tengo la fortuna de poder decir que nunca he tenido una relación de pareja de ese tipo. en mi caso, la relación que me coarta es con mi madre. entonces, es bastante más difícil deshacerse de ella, porque con una pareja en algún punto de la vida se puede terminar… pero deshacerse de la madre? quizá haya gente que pueda, para mí el lazo familiar es algo irrompible, así que sólo me ha quedado ir aprendiendo de a poco, lentamente y con mucho trabajo, a llevar la relación de modo que cada vez me vaya aprisionando menos.
    y en eso estoy. pero realmente cuesta mucho.

    debo decir que comparto absolutamente lo que han dicho sobre el amor. creo que alguien que te ama es alguien te ayuda a ser más libre y mejor, alguien que vela por ti incluso cuando tu has dejado de hacerlo.
    pero también creo que igualmente importante que aprender a dar es aprender a recibir. en algunos casos, aprender a recibir puede ser incluso más difícil.

    en fin, muchos besos. siempre es un gusto leerte :), gracias por compartir tanto con nostrxs.

  3. No sé si será así en todos los casos, pero conozco a muchas personas (entre ellas, yo misma) que han tenido que pasar por una primera relación en la que primaba la posesión para entender que eso no es el amor e iniciar un nuevo camino, diferente, mucho más auténtico y hermoso. De alguna manera, pagamos la educación recibida con ese primer fracaso (o experiencia de aprendizaje, más bien); sólo cuando nos deshacemos de esas ideas erróneas sobre lo que significa amar y ser amado somos capaces de amar y ser amados verdaderamente.

    Así que… ¡enhorabuena! Ya has pagado el peaje educativo: ¡ahora empieza lo bueno! 😛

    Por otro lado, me gusta mucho la perspectiva que tomas cuando analizas tu pasado y tu otra relación. Es mejor hacerlo sin rencores, siendo conscientes pero sin culpar al otro, porque al fin y al cabo, las relaciones son cosa de dos, y nadie puede anularte si tú no te dejas. A mí me parece la mejor perspectiva porque el rencor esclaviza, mientras que el perdón o la comprensión (llámalo x) libera. Por lo tanto… ¡enhorabuena otra vez!

    Un abrazo enorme y mucho ánimo 😀

  4. Hola,
    primero, qué alegría saberte por el blog, qué lujo tenerte como lectora.
    Y cuánto me llega lo que me dices (¡y qué grande me queda!), me parece increíble que pueda hacerte sentir cerca de lo que escribo. Tú debes saber el peso que tiene leer que tus palabras conmueven. Me has dado ánimos.
    Muchas gracias por estar, y por dejarte ver. Así es fácil sentirse más en casa.

    Un abrazo,

    Clara

    • A Clara:

      hola bonita!!! tengo ganas de hacerte una visita a París, a tu preciosa casita. Pues todas las palabras que dije sobre tu blog y tu forma de escribir son ciertas, tienes el don de conmover, de transmitir…
      Se te añora mucho. Pero el año que viene estaremos tu y nosotras de nuevo en la ciudad que también yo echo de menos…
      Deléitate con la ciudad del amor, con su lenguaje, con su Montmatre… Todo mi cariño.

  5. Pingback: El amor | ¡No tienes nombre!

  6. Hola!
    Me siento muy identificado con todo lo que cuentas aquí…
    A veces es necesario pararse y mirar hacia adentro. Hacer un ejercicio de autoconocimiento… verse desde fuera y pensar, sin más.
    Actualmente estoy con mi pareja con la que llevo casi un año y nunca creí poder perderla… hasta que en una ocasión los celos me jugaron una mala pasada. Dije cosas feas… y eso la llevó a distanciarse al darse cuenta de esas inseguridades que yo tampoco había demostrado antes.
    Es duro escuchar ciertas palabras de la persona que amas, y más aún siendo consciente de lo que está pasando. Sabes de sobra que esas inseguridades que proyectas producen rechazo y duele… y se convierte en un bucle que no para.
    Pararse en el camino, pensar, hacer bagaje. No eres mejor que nadie pero nadie es mejor que tú.
    Hay que grabarse en el cerebro cada mañana que tu eres un ente individual y que vales mucho, con y sin pareja.
    No necesitas reafirmarte constantemente que te quiere, que no te va a dejar. Cuando hacemos esto simplemente parecemos víctimas de nosotros… eso no gusta. Hay que mirarse desde fuera y cambiar lo que nos hace pensar y pensar. Hay que sacar pecho y decirse “eh, que aquí estoy yo, Y punto.”

    En fin, ahora mismo está distante. Hace como si nada hubiera pasado y sé que está dejando el tiempo pasar… para dejarme encontrarme. Me quiere con locura y sabe que cometí un error. Ella también ha tenido episodios de celos pero se conoce bien a sí misma. Yo quizá necesite pararme a pensar más tiempo a pensar… Afortunadamente no somos perfectos y en la vida pasan muchas cosas.

    Me alegra leer a gente que también le da vueltas a las cosas para mejorar y encontrarse a sí mismos. ¡No somos piedras!

    Saludos, besos y abrazos.

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