Retazos de mi infancia sostenidos en fotografías

He estado en casa de mis padres y como están reformando la decoración de su casa había por allí álbumes de fotos desperdigados por allí…

Cuando se atraviesan “malas temporadas” olvidamos sistemáticamente acontecimientos o detallitos de nuestra vida, de modo que yo apenas recordaba fracciones de mi infancia. Hoy me he visto con cuatro años sonriente, o mirando de soslayo a no sé qué, he salido en la orilla mirándome los pies, y pintándome las uñas con tres añitos (ya entonces era una presumida…), me he reído cuando me he visto en Ibiza comiendo espaguettis, o dándole un besito en la nariz a mi papá, también salía con la mirada encendida en las cenas navideñas donde mi hermana y yo estábamos nerviosas por la llegada de Papá Noel y los Reyes Magos, me he visto en aquellos maravillosos viajes a Italia, Inglaterra, Francia con mis padres, en los que llevábamos a un patito de trapo en la mochila (era nuestro Pepe, mi hermana y yo le poníamos voz y siempre viajaba con nosotras/os), fotografías en mis tardes de paz y juegos infantiles en mi cuarto de los juguetes, o yo en la escuela disfrazada de hada con una varita de plata mirando avergonzada a la cámara. O el momento en el que llegó nuestra perrita, parecía una muñequita y le vestíamos como tal, yo siempre la llevaba en mi abrigo para abrazarla.

Contemplar desde fuera mi inocencia ha sido un ejercicio enriquecedor. Parece muy simple pero no lo es, de repente recuerdas instantes en los que fuiste tu misma, en los que eras feliz sin dobles sentidos ni frustraciones, años en los que sentías que era impensable que alguien pudiese herirte, etapas en las que la mentira/la imposición/los celos/la angustia/la ansiedad/la decepción/la incertidumbre/el miedo/el dolor/lo efímero no existen. Y sin saber muy bien el motivo, necesito aferrarme a todo aquello.

Ahora me siento muy bien, porque he aprendido muchísimas cosas que me consiguen hacer feliz y segura, pero hay otras, otras muchas que he perdido dolorosamente, como la inocencia, la sonrisa ilusionada o la certeza de que el mal no existe y de que nada es caduco.

A veces, solo a veces, me dan ganas de correr en sentido contrario y retroceder en el tiempo. Y quedarme embelesada con una tarde de tormenta o un helado de vainilla.

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2 comentarios en “Retazos de mi infancia sostenidos en fotografías

  1. qué lindo post! no hay nada cómo la infancia.
    o al menos, nada como la infancia que alcanzamos a tener nosotrxs de esta generación. bastante relacionado con tu post anterior, creo que la infancia de hoy es muy distinta, mucho menos inocente. demasiado videojuego, demasiadas explosiones en lo que muestran en la tele, demasiada violencia. demasiada falta de asombro.

    me alegro mucho de que hayas podido disfrutar de esos recuerdos, y que te hayan servido para encontrarte contigo.

    un abrazo!

  2. Hola “Manu”, estoy de acuerdo contigo, demasiado de todo y muy poco de juegos y hábitos que fomenten la sensibilidad, la equidad y la imaginación. Un abrazo!

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