El invierno

Extrañamente, hoy, se agrupan las dudas y las ansiedades en mi boca, y por la noche, duermen plácidamente, en mi garganta.

Dan ganas de evaporarse, con prisas, dejando mi bolsa de sueños, agujereada en batallas, sobre la encimera de la cocina.

Me llueven las piernas, las manos y los ojos. Diluvia en mi subconsciente, y en mi ombligo.

– ¿Cuánto falta para llegar? -pregunto, como los/as niños/as.

– Nada -responde alguien.

– ¿Y esto era todo? -resoplo, decepcionada.

Llevo la emoción encapsulada, la inocencia quebrada y el rojo de mis uñas se disuelve.

Otros días vendrán, como dice el título de una película. Pero yo no me creo ni una palabra.

Me dejaré hibernar.

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