Uno de esos días

El concepto de amistad está infravalorado, a todo el mundo se le llena la boca cuando dice: “Tengo tantos amigos”; “gracias a mis amigos”… Pero, conforme pasan los años, me voy dando cuenta de una realidad ligeramente apabullante, a lo largo de tu vida los amigos/as entran y salen de tus días sin mayores explicaciones, de repente ese afecto fraternal se evapora y los cajones se llenan de vacíos y decepciones.

Yo siempre quiero creer ciegamente en mis amigos/as, se me cubre la piel de inocencia y entrego todo lo que puedo ofrecerles. Cometo errores, ¿quién no?, pero me esfuerzo, y aún así, con frecuencia (no siempre) terminan decepcionándome algunas personas. No juzgo a mis amigos/as, no les exijo nada, me gusta el simple hecho de escucharles, de que confíen en mí, de sentirles cerca, de dejarme caer en ellos cuando nos envuelven las tormentas, no pido más que el cariño que se les antoje ofrecerme, sé guardar las palabras si sé que éstas pueden herirles, y nunca, nunca, nunca me espero que me hagan daño.

No aprendo. No sé qué, pero hay algo que no aprendo y falla. Hoy ha sido uno de esos días en los que tienes que tomar una decisión entorno a una amiga, hoy ha sido un día de esos en los que no comprendo el sentido de la amistad verdadera.

Hoy, en la primera reunión con los padres de mi alumnado, una mamá se ha acercado y me ha dicho que su niño nunca hace amigos, que siempre está solo, que es tímido y frágil, que es un niño triste por ello. Y yo con una sonrisa y un leve apretón en su hombro le he asegurado que me encargaré de encontrar la forma de que hagas amigos, y he pensado para mí: pero amigos de los buenos, de los que no hieren.

 

 

 

 

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3 comentarios en “Uno de esos días

  1. Los amigos y las amigas pueden ser de toda la vida y para toda la vida, pero no es lo más común. Las circunstancias pueden alejar viejas amistades y acercar a otras. Puede ser porque cada cual crece en un sentido y a su ritmo, o porque geográficamente nos alejamos o por otras mil causas… Lo curioso es que cuando necesitas una mano amiga muchas veces viene de donde menos te la esperas.
    Un beso!

  2. uhm… lo que es yo, mientras mas viejita me pongo, menos amigxs me quedan. quiero pensar que es porque me van quedando lxs mejores, lo de verdad… es cierto que se han agregado amigxs nuevxs, pero lxs de verdad son cada vez menos.
    para mí, lxs amigxs son la familia que se elige. 🙂

    un beso, amiga!

  3. Definitivamente, algunas palabras se desgastan y se vacían de contenido si se repiten sin sentido, eso pasa con la palabra “amistad” o “amig@s”. A mi me pasa igual, poco a poco voy depurando esa lista de “amigos” y confío en que van quedando los reales, de los buenos.
    Pero sabes una cosa? (curiosamente en una charla de criminología) aprendí que los seres humanos somos proclives a herir a quienes queremos, ergo, la persona que menos esperamos podría dañarnos sin darnos cuenta… Es extraño!
    Lo que he aprendido desde siempre es a hacer cuentas con mi tiempo, mis ganas, mi amor… no esperar tanto de los otros y dar todo de mí. A veces funciona pero es una lanza de dos puntas.

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