El columpio

El otro día mis nuevos alumnos/as se levantaron de su mesa, sin motivo aparente, y me dieron un solemne abrazo colectivo, en silencio. Y a veces les acaricio las mejillas, porque me miran con ojos tiernos y me hacen sentir su inocencia, su sencillez. A veces me parece que ya les conocía, y ellos dicen que soy su señorita favorita, la más guapa, que no quieren que vengan a darles inglés, que solo conmigo, y yo me río, porque por alguna razón, siempre despierto enamorados/as, será que no les trato como si fuesen idiotas, o que jugamos a los cuentos y les hago reír, quizá sean mi forma de vestir que me favorece y no pretende ser una monja aburrida y temerosa sino que soy un modelo de libertad, feminidad y alegría. O puede que sea porque curo las heridas mejor que nadie cuando se caen por el patio. O que les escucho atentamente, como si sus problemas fueran realmente importantes. Sé que no soy una profesora al uso, corriente, sé que me comporto tal y como soy, divertida, soñadora, que les lleno las horas de cuentos, teatro, arte y poesías, y que ellos agradecen la transparencia, la naturalidad, la risa y las buenas emociones.

Me gusta que el trabajo NO lo sea todo para mí, sino una parte de mi existencia que la enriquece, me gusta tener horas y horas en el día para llenarlas de todo lo que me apetezca, me encanta ser escritora, actriz, amante, amiga, hija, nadadora, poetisa, lectora, devoradora de cine, “mamá” de mi perro y gato, presumida, lesbiana, segura de mí misma, risueña, profesora, mujer que sueña, coleccionista de besos y cartas, vegetariana, fotógrafa, observadora, pacífica, apasionada, persona repleta de múltiples espacios para distintas emociones y actividades.

Y en mi vida, en mi interior, sea por el motivo que sea, me siento en un columpio, que yo misma empujo hacia el cielo y que me deja ver el Universo desde arriba.

Me gusta encontrar esa fuerza que me eleva en mi columpio, y el ánimo preciso para aceptar las bajadas, me gusta sentirme libre, infinitamente libre en no sé qué exactamente.

Anuncios

Un comentario en “El columpio

  1. qué foto maravillosa, y qué bello post.

    en la casa de mi infancia, esa que aún está en valdivia (la ciudad del sur de chile, donde nací), al lado de la casa de mis abuelos, había un columpio donde con mi hermano aprendimos a columpiarnos. literal y simbólicamente hablando.
    los columpios tienen su algo especial para mí…

    un besote!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s