Lo mejor que he conocido

 

Si hay alguien en este mundo a quien adoro es a mi perrito. Él no entiende de egoísmos, enfados, crueldades, y demás locuras humanas. Él es el individuo que más admiro.

Hace unos años, quise ir a un refugio para adoptar a un perro. El destino quiso que el lugar elegido fuese una horrible perrera municipal en la que los perritos/as solo tienen unas horas para ser adoptados/as (si pasa más tiempo se deshacen de ellos). En aquel tiempo yo no era consciente de que esa perrera municipal actuaba así, porque de haberlo sabido me hubiese hartado de llorar allí mismo, contemplando todas las caritas dulces de los pobres perros/as. Yo no era capaz de “elegir”, todos/as me enamoraban. El corazón me latía a toda velocidad y escuché un llanto doloroso de uno de ellos, miré a través de las rejas para distinguir al “llorón” del grupo. Se trataba de una bolita blanca de pelos, con grandes orejitas hacia abajo, que lloraba desconsoladamente mirando a una pared mugrienta.

Lo elegí. Lo abracé. Olía a galletas, ¿podía oler un perro a galletas?.

Me cabía en el abrigo, subimos a un autobús de vuelta a casa, él ya no lloraba, dormía placidamente sobre mi pecho, y yo me sentía feliz y preocupada por la responsabilidad de hacerle feliz todas las horas de su vida.

Desde aquella tarde no hemos vuelto a separarnos. Él me ha ayudado en los momentos más complicados de estos años, él me ha enseñado a ser mejor en múltiples sentidos, él me alegra la vida cuando me acompaña. Adoro pasear a su lado sin importarnos ni a él ni a mí el tiempo que transcurre, dormirnos la siesta abrazados (sí, mi perro es muy especial), hacerle cosquillitas mientras ambos quedamos relajados y adormecidos, correr juntos como locos por la playa, abrazarle, darle besitos en su cabeza tan suave, bañarle, sentarme con él en la ventana (tiene rejas, no hay peligro) para mirar la lluvia o la llegada de los vencejos en primavera, despertarme con su alegría (se pone tan contento cuando abro los ojos, siempre festeja nuestro reencuentro matinal), el calorcito que desprende, la paz que me contagia.

Cuando él está conmigo, siento una mayor serenidad. Él me quiere en cualquier circunstancia, y me muestra el mejor camino para encontrar soluciones, para disfrutar de los pequeños momentos del día, para sentirme afortunada…

Algunas personas opinan que me vuelco muchísimo en hacerle feliz, pero yo lo elegí y me hace sentir afortunada poder hacerlo. Para mí, bañarle, secarle el pelo, sacarlo cuando diluvia o hace muchísimo calor, salir precipitadamente a comprarle el mejor pienso del mundo porque al día siguiente la tienda cierra, tener en cuenta siempre sus necesidades, jugar con él aunque ese día esté agotada, cuidarle sea como sea, me hace feliz, y no me supone ningún esfuerzo.

Recuerdo una sensación, yo acababa de dejar a alguien con quién había pasado bastantes años, me encontraba en una ciudad nueva, sola, intentado recomponerme de muchas cosas… Recuerdo la presencia, el amor, la alegría de mi perro, no se separaba de mí, me hizo saber que juntos recorreríamos el camino, que todo iba a estar bien. Recuerdo MUY bien que me apoyó MUCHO más que todos los maravillosos humanos que conozco. En mis momentos más débiles, él me ha protegido de cualquier tormenta. Y desde ese momento, nuestra unión se hizo inmensa, irrompible, mágica, aún más de lo que ya era.

Él siempre consigue emocionarme, siempre me muestra la parte más hermosa, más dulce, más buena y más entrañable de la vida.

Ahora está mirándome, desde el otro extremo del sofá, como diciéndome: ¿nos vamos ya a la cama?.

Y es que es tarde.

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5 comentarios en “Lo mejor que he conocido

  1. Te entiendo perfectamente. Nosotras también tenemos un perrito adoptado de un refugio, y es la alegría de la casa, un regalo para los sentidos y el corazón. Por eso le he dedicado algún post que otro en mi blog. Dale un besito de mi parte, y otro para ti. 🙂

  2. He de decir que tu relato sobre el ser que adoras en el mundo, tu perrito, me ha emocionado muchísimo, ha hecho que por mis ojos broten lágrimas de emoción, porque es un relato bellísimo, lleno y a la vez pleno de sensibilidad, amor y ternura. Sigue volcándote muchísimo en hacerle feliz, digan lo que los demás digan, porque sin que tu le pidas te seguirá ayudando en los momentos más complicados y alegrándote la vida cuando te acompaña. A la vez que te seguirá enseñado a ser mejor en múltiples sentidos, y seguirá consiguiendo que te emociones, mostrándote la parte más hermosa, más dulce, más buena y más entrañable de la vida que hay en ti.

  3. Hola,
    Qué bello esto!
    Sabés que me muero por tener un perrito? Pero no quiero uno de raza reconocida sino adoptar uno.
    Los gatitos me dan un poco de miedo (sé que puede sonar extraño) los perritos, por el contrario, me llenan de ternura y desde muy muy pequeña no tengo uno. Cómo se extraña esa compañía incondicional, cuidarles, darles alimentos… huh, ese olorcito y sobre todo esa mirada de amor que son capaces de regalar!
    Un beso,

  4. ¡Este post me ha emocionado mucho! 😀

    A mí me encantaría tener un perrito, pero sé que, por ahora, no sería capaz de darle la vida que merece, así que prefiero no hacerlo. Debo aprender muchas cosas antes de afrontar esa responsabilidad… ¡pero estoy deseando ser capaz de hacerlo!

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