Azul-Angustia-Ansiedad

 

Aviso importante: este post no tendrá orden ni concierto, escribiré tal y como van mis pensamientos hoy, acelerados, ansiosos.

Tengo ansiedad. Y estoy harta. Así de simple, cansada de padecerla. Llevo todo el día con el corazón desbocado, inquieta, angustiada, con la sensación de que algo malo puede suceder en cualquier momento (en eso se basa la ansiedad, al parecer), intento combatirla, no puedo, no sé, llevo dos días sin ir a trabajar porque he estado muy resfriada, mañana vuelvo, y no sé si la ansiedad se debe a que tendré que volver a mirarle la cara a la horrible-compañera-frustada-que-trata-de-hacerme-la-vida-imposible. No sé si será por una mala noticia que recibí conforme abría los ojos esta mañana. No sé la causa exacta, pero hoy la ansiedad no me ha dejado ni un minuto de tregua.

¿Cómo era yo “antes-de-conocer-la-ansiedad? Risueña, apasionada, sexual, muy divertida, optimista, vital, cariñosa, dulce, soñadora. Ahora no me queda nada de esas palabras. Nada. ¿Dónde están todas esas características, emociones?. ¿Dónde ha quedado mi sonrisa?, ¿y mis ganas de hablar con las personas que quiero?, ¿y mi fuerza?, ¿y mi apetito sexual?, ¿y esa parte de mí presumida que gustaba de comprar de vez en cuando ropa bonita cuando llegaban nuevas temporadas?.

Ahora nada. Es como si tuviese frente al espejo, un vaso vacío.

Hay días algo mejores, no lo pongo en duda, pero incluso en esos momentos o días, no recupero en absoluto esas cosas mencionadas, ni otras muchas que no he escrito.

El curso pasado, salía por las mañanas FELIZ a la calle, ilusionada, desayunaba abundantemente, me arreglaba, y el camino a la escuela era un trayecto tranquilo, amable, en el que miraba los edificios, las gentes, en el que me encantaba disfrutar del frío invernal o de la dulzura de otras estaciones.

Ahora nada. Me levanto, trabajo, como, leo, hago mil cosas, y nada, no siento ni la más mínima emoción.

Los estados de ansiedad, supongo, consumen gran parte de tus energías, debe ser eso, porque me siento cansada siempre.

Empiezo mis sesiones de ejercicio, y también me he apuntado a un maravilloso taller de escritura (relacionada con la autobiografía, las mujeres y el feminismo… Muy bonito), me esfuerzo, lo intento, pero no consigo librarme de la ansiedad, ni encuentro por ningún sitio mi alegría, mis ganas… Confío en mi psicóloga, mucho, porque me ha demostrado siempre su exquisita profesionalidad, pero necesito avanzar, no puedo estar tantos meses así, me canso de escuchar que la ansiedad se debe al modo de vida que llevamos en Occidente, que la padecen muchas personas, que la padecemos cuando cambiamos de pareja, de ciudad, de trabajo, que la padecemos si estamos en paro y si trabajamos también (por el estrés), que la padecemos cuando perdemos personas, o cuando nos enfrentamos a situaciones complicadas, que hay que aguantarse con ella, pero yo no quiero normalizarla en mi vida, no quiero, no me gusta.

No puedo conducir por carretera (con lo que adoro conducir mi precioso cochecito), no puedo ver películas de miedo o drama porque me generan más ansiedad (aunque me apetezca mucho), no puedo pensar demasiado en el nuevo colegio en el que trabajo porque no me gusta y me genera angustia, no soy capaz de tomarme ciertas noticias con calma (la calma es fingida, por dentro sufro), tengo miedos absurdos como cuando saco a pasear a mi perro y pienso que puede atacarle un otro perro (miedo = producto directo de la ansiedad), así que no disfruto de nuestros paseos como debería, he perdido la confianza en personas determinadas, así por arte de magia o porque las siento lejos, y rara vez me apetece contarles cómo me encuentro, ni siquiera soy capaz de llamar/escribir/charlar con ellas/os, me cuesta un esfuerzo enorme “socializarme” con nuevas personas, aunque me caigan bien, los fines de semana estoy como agotada y vencida y me supone un trabajo muy grande hacer cosas normales o acostarme tarde (que es algo que suele encantarme, siempre he disfrutado haciendo cosas por la noche, los fines de semana)…

No hablo con casi nadie de esto, lo cual provoca que llene mi querido blog con post “feos” como este.

Si la ansiedad viene a causa del estilo de vida, ¿por qué el ser humano se lo ha montado tan mal?.

El caso es que no me gusta, no he aprendido a tolerarla, necesito reencontrarme, recuperar todo lo que he perdido en algún lugar que desconozco.

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17 comentarios en “Azul-Angustia-Ansiedad

  1. Ehm…
    ¿Un abrazo en la distancia?
    Tus entradas nunca son feas, son tuyas, son lindas y demuestran que sos una persona (buena persona) y como tal tenés tiempos malos, pero nos encanta leerte y darte ánimos, si no, no vendríamos a visitar tu blog.
    Hoy un abrazo enorme, nada más.

  2. No puedo decir que te conozco así que no quiero que esto parezca un consejo, ni nada por el estilo… pero ¡no te rindas a pensar que la ansiedad es un estilo de vida! Es sólo una parte de ella, y es horrible, porque tus rutinas, esas que tanto disfrutás, siguen siendo las mismas, las personas que te hacen bien no se fueron, y seguís peleando por todo aquello que deseás, igual que hiciste hasta ahora. Pero lo que cambió es el ánimo, la ilusión, la emoción, pareciera que se fueron y que sólo te queda una angustia que no entendés y no podés manejar. La depresión se puede manejar, la felicidad se puede manejar, pero la ansiedad no. It’s off limits.
    Esto no quiere decir que tenés que acostumbrarte a vivir así, sino que la tenés que aceptar, como otra emoción inevitable del ser humano, hasta que encuentres la forma de erradicar tanto a la ansiedad como a su causa de tu vida.
    No conozco ni leo a muchas personas, menos aun mujeres, menos aun lesbianas, que se sientan tan bien consigo mismas y con su propia vida como vos parecieras sentirte por lo general, así que aunque no nos conozcamos, realmente te deseo lo mejor en esta fea etapa que estás atravesando. No te rindas 🙂

  3. No es un post feo si pudiste organizar más o menos los pensamientos que tenés todos desordenados allá adentro y pudieron salir en forma de palabras y aliviar un poquito. No es un post en vano si, del otro lado del mundo, alguien se siente menos sola y entiende casi a la perfección cada sensación y sentimiento que describís. Confiá, confiemos. No seremos esas que éramos, pero seremos otras, nuevas, fortalecidas (y quizá con más cosas lindas que antes). A veces no es fácil encontrar interlocutores, lo sé. (y el soliloquio de nuestras mentes es peor muchas veces). Y por eso, me ofrezco para conversar cuando tengas ganas o necesites darle forma a la angustia. Vía mail, chat, lo que sea. Yo, gustosa de hacerlo. No estás sola, bonita. Abrazo desde este lado del atlántico 🙂

    • A “Mariana”: como siempre tus comentarios me hacen sonreír. Muchísimas gracias. Voy a buscar tu email (creo que quedan registrados en mi blog cuando hacéis comentarios) y me pongo en contacto contigo. Un abrazo!

  4. Hoy me ha llegado un cd con fotos y video de una comida con una compañera, y amiga, que se jubilaba. Nos dijo: “no dejéis que os arrinconen”.

    Yo he descubierto qué me arrinconaba y creo que tú también lo sabes. Míralo de frente y no dejes que te arrincone.

    Un abrazo

    • A “María”: ¿sabes una cosa? que anoche leí tu comentario y esa frase de “no dejes que te arrincone” me ha dado una clave. Te mando un beso enorme guapa!

  5. Uhmm.. sé que de qué hablas, No sé cuál es la causa, ya un mal ambiente en el trabajo es ya motivo suficiente para tener estos ataques de pánico que sientes, pero debes ser más fuerte, pensar que nada te rinde, que tú puedes más, sanéate, descansa, te recomiendo dormir mucho, salir al campo, darte placeres maravillosos, mimarte, coger fuerza y pasar de todo, sino vale la pena luchar, sino a por ella…. un beso

  6. Que te puedo decir? En primer lugar disculpa mi modo de escribir, porque estoy con un teclado britanico que no me deja poner acentos ni ‘enyes’. Yo solo aviso para que no pienses que de repente se me ha olvidado la ortografia… 🙂

    Lo que explicas me suena, me suena a mi vida tantisimo… Yo empece con la ansiedad este anyo, asi que es algo nuevo para mi. Y me daba a todas horas, por cualquier cosa. Era un obstaculo que me impedia (a veces aun me impide) disfrutar de la VIDA, asi, tal cual. Al principio pensaba que se debia a ciertas personas (si, tambien yo tuve algunos encontronazos y situaciones desagradables que se convirtieron en verdaderos handicaps) o por la ajetreada vida en la facultad estudiando dos carreras. Pero luego llegaron las vacaciones (tres meses enteros de bien merecido descanso) y… la ansiedad seguia ahi, bajo nuevas formas, nuevas excusas, pero siempre el mismo sentimiento desagradable que me dejaba “invalida”.

    En mi caso, ademas, no solo me quita el apetito, el deseo sexual y en general las ganas de hacer cualquier cosa, sino que ademas, cada vez que me enfrento a una situacion que particularmente temo se convierte en panico, unos ataques que pueden durarme horas y que, aunque no sean dolorosos (dolor no es, efectivamente, la palabra adecuada, yo lo definiria como ‘angustia’) no se los deseo a nadie porque en mi vida lo he pasado peor.

    La ansiedad es un verdadero problema. Otras enfermedades se curan con reposo, medicamentos…etc.Pero y la ansiedad? Si, yo tambien fui a un psicologo muy bueno que me ayudo a hacer muchos avances en este anyo y a reducir los sintomas, pero la ansiedad seguia ahi.

    Honestamente, tras mucho pensar y tras diversas experiencias, soy de la opinon de que la ansiedad no tiene nada que ver con el mundo exterior, al menos el origen verdadero, la raiz de la misma. En mi caso, me he dado cuenta de que la ansiedad es parte de mi miedo primario a ‘crecer’ a darme cuenta de que por primera vez en mi vida estoy sola de verdad y debo abrirme paso en un pais extranjero con una cultura distinta muy lejos de mi familia, amigos y entorno…

    Asi que aqui estoy, aunque al principio me moria de miedo (pensando que mi ansiedad dificultaria las cosas) no puedo sino alegrarme de haber venido a Edimburgo. Porque aqui me estan sucedienco cosas muy hermosas… porque hay cosas terribles tambien, miedos a los que me enfrento cada dia y problemas con los que he de lidiar sola, pero poco a poco los voy resolviendo, aun me queda mucho camino que recorrer en esto de madurar (creo) pero bueno, como digo, aqui estoy, en el library cafe del campus, escribiendote este post porque tus palabras me llegan, como si estuvieramos hermanadas por esta cosa tan fea que es la ansiedad.

    No se que consejos darte mas que mi propia y humilde experiencia, aun a sabiendas de que somos bien diferentes y probablemente tu sepas mucho mas de la vida que yo.

    Pero yo tambien estoy cansada de mi ansiedad y sus estupidas limitaciones. Yo tambien quiero ‘volver’ a quien era antes. Aunque ahora pienso que la cuestion quiza no sea regresar sino transformarme en una nueva version de mi misma, un cambio, en definitiva (y no sera la ansiedad resistencia a ese mismo cambio?)

    Un abrazo muy fuerte, and good luck! Te lo digo desde el alma.

  7. Ay, qué post tan honesto, tan abierto, y tan doloroso :S

    Me gustaría decirte mil cosas. La primera de ellas es que te entiendo perfectamente. Cada palabra. Cada situación. Aunque sean distintas, son equivalentes. Desgraciadamente, la ansiedad es todo eso, todo lo que describes.

    La segunda es recordarte que, como no te rindes, lo superarás. Ya lo habías conseguido, de hecho, pero con los nuevos problemas la ansiedad vuelve. No pasa nada, es otro bache, y ya sabes lo que tienes que hacer: respirar hondo, darte tiempo, darle tiempo a la ansiedad, dárselo a los problemas. Es un fastidio, pero una vez que ya está ocurriendo, una vez que no puede no haber ocurrido, hay que enfrentarse a ello y no dejarse llevar.

    Uno de los principales agravantes de la ansiedad, a mi juicio, es el propio miedo a la ansiedad. La ansiedad que te genera tener ansiedad. Y es lo primero que hay que vencer, porque si no, no se puede luchar contra lo demás.

    Espero que no te suene a sermón; te cuento esto porque es mi experiencia también, porque yo soy la primera que se provoca un ataque de ansiedad por el miedo a volver a tener ansiedad. Me noto síntomas y me pongo mala sin estarlo, solo porque no quiero recaer.

    Estoy segura que lo que eres, todas esas cosas que sabes sobre ti misma, volverán a predominar pronto. A mí me ayudó bastante hacerme amiga de la ansiedad, saber que estaba ahí por un buen motivo, ya que forma parte de mi inteligencia emocional. Y, aunque me saque de quicio, trato de recordarlo cuando vuelve, porque creo que es mejor estar de su lado que enfrente, donde solo hay dolor y desesperación.

    Y lo último que te digo es que me alegro de que escribas estas entradas, sean feas o bonitas, porque si es verdad que la ansiedad te aisla, al menos aquí puedes desahogarte, y eso es muy importante para relativizar y empezar a estar mejor.

    ¡¡ÁNIMOOO!! 😀

  8. hola, bella!
    hadita, lo siento tanto, me dan ganas de andar por allá para que el abrazo que te envío fuera real en lugar de virtual, y el apretón te dejara las costillas resentidas y el corazón algo más acompañado…
    cariño, sólo puedo decirte que te entiendo, te quiero, y te acompaño en tu camino. efectivamente, la ansiedad/angustia no es normal, por mucho que nuestro estilo de vida occidental nos tenga estresaditas. nos quita el gusto por la vida y llega incluso a desteñir todos los colores.
    pero aquí estamos para leerte, en las buenas y en las malas, y en las más o menos. no hay entradas feas, ni menos bonitas, son todas reflejo de ti, y las que reflejan la angustia te permiten descargarte de ella aunque sea un poco y por un momento.
    ánimo, hadita. una preguntilla (lo siento si estoy cruzando un límite o algo, siéntete libre de no responder, no puedo deshacerme de mi lado médico) no has pensado o no te ha dicho la psicóloga, que quizá atacar la angustia con medicamentos quizá sea una alternativa?

    un beso y un abrazo, bella. a pesar de que he estado un poco silenciosa en mi propio blog, siempre estoy aquí para leerte y apoyarte. bezasos! tienes mi cariño…

  9. si acaso desde tan lejos como estamos te puede servir, te dejo por aquí un abrazo grande, que se sume a los que ya están puestitos aqui, que capaz todos juntos te consuelan un poquito. y otra cosa: esto también pasará. no sé cuándo, pero estoy tan segura de ello como de los rulos que me embarullan la cabeza: ESTO (lonegroloazullofeo) también pasará.
    besos desde esta orlla, bella.

  10. No sé si habrás leído alguna vez en mi blog que yo pasé un año de baja por crisis de ansiedad. Y aunque nunca escribí un post así como el tuyo, me reconozco en todos esos síntomas…
    Imagínate…cuando un anuncio de televisión tenía música de misterio yo tenía que cambiar de canal. No lo soportaba!! Mi cuerpo se volvió del revés…y aún sigue…por encima de 18 grados mi cuerpo empieza a pasarlo mal y por encima de 25 mi cerebro interpreta que está sufriendo un ataque de ansiedad y el cuerpo reacciona como si lo tuviera. Así que paciencia, respirar mucho y buscar pequeñas cosas en las que centrarte. A mí me ayudó mucho mi gata Zoe. La cogí por entonces y me creé una rutina diaria en torno a ella. Me relajaba mucho.

    Como ya te han dicho por arriba, pasará. Es importante que lo sepas, que te lo repitas, que no te hundas en las ideas negativas. Y escribe sobre ello cada vez que sientas que lo necesitas. Será bueno para ti.

  11. Azúl… Que bonito color para calmar la angustia y la ansiedad. Azul es el cielo, Azul es el mar…”Una casa en el cielo, un jardín en el mar, una alondra en tu pecho, un volver a empezar… (Tiempo y silencio – Cesárea Évora)” Echarse en la arena mirar al cielo, mirar el ir y venir de las olas azules del mar y dejar de pensar en la angustia y en la ansiedad que el no saber de donde ni porque viene, genera todavía mucha más y lo que crea es una dejadez, un arrinconamiento y un bloqueo en las personas muy grandes. ¿Qué me pasa? Yo antes no era así, era alegre, divertida, feliz… Pero la ansiedad es el miedo provocado por el subsconsciente a enfrentarnos al día a día, a no saber lo suficiente para enfrentarnos y resolver por nosotros mismos situaciones que nos parecen difíciles y nos vienen grandes y no hemos salido de una cuando nos vemos metidos en otra y en otra más y eso nos angustia, nos harta y nos agota. A veces las palmaditas en la espalda y la consabida frase de “Yo te entiendo” No nos es suficiente ¿Por eso cuando a mi me pasa, pido ayuda a los demás y les pongo en situación preguntándoles ¿Y tu como lo harías o resolverías? Y la solución resulta ser mágica porque afloran un montón de soluciones, porque todos quieren ayudarnos a salir de esa ansiedad y esa angustia, ya que no pueden vernos así, porque nos quieren y nos aprecian.

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