Escenas surrealistas

Podría contar bastantes anécdotas de este tipo, momentos que podría calificar de surrealistas, curiosos, no sé.

Hoy. Viernes. Por la tarde mi novia y yo vamos a la tienda de una amiga. Y mientras compramos, llega al local la madre de una alumna de la escuela en la que trabajo. Al parecer, la mujer conoce muy bien a mi amiga. Y de repente, no sé cómo, me vi envuelta en apenas diez minutos en una conversación de este tipo:

Mi amiga (dirigiéndose a mi novia y a mí): -ays, decidme algunas películas de temática lésbica que me apetece ver esta noche una.

Aclaro algo: yo digo abiertamente que tengo novia, pero a los padres de alumnos/as no les hablo de mi vida personal a no ser que mantengamos una conversación en la que surja hablar de mí o de mi vida (cosa que apenas suele ocurrir, porque generalmente se habla de los niños/as, de aspectos educativos y punto).

Le respondo: -¿Quieres que te demos una lista ahora?

Mi amiga: -Si.

Vale. Le decimos unas cuantas, la madre (heterosexual y casada) de la alumna no pierde detalle, y de pronto dice:

-¿Estáis hablando de películas lésbicas? Ufff, yo si las veo es que me excito muchísimo, tendría que salir en plena noche a buscarme una chica.

Yo colorada, azul, sin saber qué responder a su afirmación le respondo, educadamente, y a modo aclaratorio:

-No son películas pornográficas. Es cine de temática homosexual, sin más.

-Ya lo sé -dice, tan ancha-. Pero a mí me excitaría muchísimo ver una película romántica así, un beso…

Mi amiga se moría de risa, la madre de la alumna lo decía sin más, y mi novia y yo no sabíamos qué responder. Yo asentía con naturalidad, pensando en mi cabeza que estaba hablando con una desconocida sobre excitación, lesbianismo, cine…

Mi amiga quiso seguir hablando del tema, y sacó una película heterosexual sobre la adicción al sexo. Yo pensaba: ¿Cómo hemos llegado a tener esta conversación?

Pero la madre de la alumna no se quedó ahí, y prosiguió:

-Pues yo creo que si ahora mismo, nosotras cuatro hablásemos de experiencias sexuales, nos sorprenderíamos, porque vamos, todo el mundo tiene una vida sexual brutal, escondida, que no cuenta, que si contásemos…

Y yo con cara de imbécil, sonriendo y asimilando su información, como si comprendiese lo que quería decirnos. Desde luego no iba a describirle mi vida sexual ahí mismo, entre tomates y naranjas de zumo. Pero la señora lo decía como invitándonos a participar.

En fin… Ha sido extraño, pero después me he reído muchísimo. No soy ninguna mojigata, hablo de sexo (y más aún de sexo lésbico) con toda la naturalidad del mundo, de hecho me resulta un tema muy interesante, enriquecedor, maravilloso, pero lo suelo hacer con personas con las que tengo un mínimo de confianza, vamos que no me pongo a hablar del clímax en la cola del súper con el que va delante, así que ha sido cuanto menos extraño, salir del armario con una madre de la escuela en medio de una conversación tan curiosa.

 

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9 comentarios en “Escenas surrealistas

  1. Creo que el problema no radica tanto en la identidad sexual como en la invasión de la intimidad en sí. Hay momentos y situaciones para todo. Yo mantengo una línea muy clara entre mi vida privada (sea del tipo que sea) con la de naturaleza laboral. Por otro lado… hay muchas fantasías en torno a determinados temas y la gente dispara sin más. En esta ocasión, la “mamá” confunde la posible relación madura y emotiva que pueda existir entre dos mujeres con una escena de peli porno barata.
    ; )

  2. Surrealista e incómodo pero para quien te lee parece chiste, ¿sabés? jajaja
    Es que por una cuestión absurda las personas solemos ver a ciertos profesionales diferente y cuando se trasciende de lo profesional a lo personal pueden ocurrir este tipo de situaciones.
    Ahora, por otra parte, en cierta forma resulta agradable leer que una mamá tenga tanta apertura mental, porque a estas alturas la mayoría sigue teniendo casos severos de estrechez.

  3. Este post me ha recordado a lo que uno de mis mejores amigos me contó cuando su madre conoció a la mía (homófoba hasta la médula a más no poder y mucho más allá) Su madre venía de fuera a pasar una temporada con mi amigo que presentó su madre a la mía. -Soy la madre de LM, encantada de conocerla. Y yo soy la madre de Nacho. ¿Sabe que mi hijo es… Maric…? A lo que la madre de mi amigo LM respondió con ese donaire tan suyo que la caracterizaba ¡Ay! Pues que casualidad, el mío también. Mi amigo se partía de risa cuando me lo contaba, porque la escena había resultado surrealista a más no poder y más cuando su madre respondió a la mía, lo que la respondió. Como si estuviera preguntando… ¿Alguien quiere más, té…? ¿Unas pastitas…? Cada vez que mi amigo me lo contaba nos partíamos de risa. Me imagino la cara de mi madre. Ya que la madre de mi amigo, cuando este le confesó su verdad a la edad de 17 años, Su madre le dijo. Ya lo sabía ¿Pero por qué has tardado tanto en decírmelo?, te hubieras evitado un montón de angustias y ansiedades. Pedazo de madre que tenía LM y que me quería como un hijo más. Dios la bendiga donde quiera que esté.

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