Otoño

Captura de pantalla 2013-09-21 a la(s) 19.59.20

 

Al final la “etapa triste y oscura” no vino. No sé si se debe a que conforme cumplo años cuento con más recursos para adaptarme a las cosas que no me gustan, o si simplemente cuento con una vida “aparte” del trabajo que me llena de momentos agradables. Es cierto que pasé una primera semana en el trabajo muy decaída, y con cierta inquietud interior porque tenía que preparar un aula, y recibir a demasiados niños/as.

Al final me adapté a mis 28 alumnos/as, nos adaptamos como podemos, porque el aula es pequeña, los chicos/as son inquietos/as, y cuento con dos niños con problemas que nunca antes habían pisado un colegio, con un extranjero que no habla ni una sola palabra de castellano, y otras situaciones bastante curiosas. Las familias de mis alumnos/as son parecidas al pérfil de la escuela en la que estuve el año pasado, gente educada pero quizá excesivamente involucrada en el colegio, que aunque parezca algo positivo, deja de serlo si cuestionan todo lo que hacemos en las aulas. Yo no he tenido problemas nunca, pero supongo que alguna vez haré las cosas de una determinada manera que no contente al 100 % de los padres. A mí las monjas me educaron para rayar la perfección, así que estoy aprendiendo a sobrellevar el hecho de que alguna vez alguien me dirá: “no me gusta cómo haces esto”, y yo tendré que decir: “lo hago lo mejor que puedo y del modo que considero más conveniente, y aunque agradezco tus sugerencias, seguiré trabajando como lo estoy haciendo porque la profesional soy yo”.

Aún no se me ha dado el caso (de hecho, por lo general, los padres me toman mucho afecto), pero quiero estar preparada para cuando pueda suceder. Trabajar con niños/as en España conlleva que se den estas situaciones, porque el docente está considerado poco menos que un esclavo/a que debe soportar elevadas ratios, condiciones desfavorables, padres inoportunos, algunos niños/as insolentes, reducción de salario, y además, se ve sometido/a a la permanente opinión pública de personas que no se han enfrentado nunca a una clase enterita.

Pero bueno, al menos me voy adaptando al centro nuevo.

Poco a poco vamos disfrutando de los juegos, los cuentos, las hadas que nos vigilan desde la ventana y nos dejan pequeñas sorpresas en clase, las canciones, los debates, el patio, los abrazos… Poco a poco todo va adquiriendo otro matiz.

Estoy tratando de disfrutar del otoño, siempre ha sido una estación poco atractiva, quizá porque desde niña, el otoño se vincula al inicio escolar tras unas exquisitas vacaciones. Me gusta la luz del otoño, sobretodo cuando las ramas de los árboles se agitan y trastocan el paisaje.

Además estamos planeando los pequeños viajecitos en coche que vamos a hacer en otoño e invierno, con el fin de evitar que estos meses se vuelvan quedos y aburridos.

Gracias a las/os que estáis ahí, leyendo mis líneas con tanto cariño. Yo también os leo, y me produce un enorme placer encontrar vuestras palabras por aquí, es como si estuviese conectada con vosotras/os a través de hilos advenedizos y resistentes.

 

 

Anuncios

3 comentarios en “Otoño

  1. Me alegra saber que esa etapa “triste y oscura” no viniera. Y me alegra saber también el que hayas descubierto que con los años un@ va contando con más recursos y experiencia para enfrentarse y adaptarse a las cosas que no gustan, aparte de que tener una vida plena “aparte” ya que el tenerla ayuda y mucho. Me alegro igualmente de que hayas superado esa primera semana tan decaída y cierta inquietud interior, por el miedo a lo desconocido. Que en un primer momento te asustaras de lo que te podía venir. Pero al enfrentarte con fuerza y valor, lo has superado.

    Yo también cuando era pequeño, tuve la suerte de tener a una de las mejores maestras y educadoras del mundo, cuando esto de las educadoras, no estaba de moda. Aprovecho para hacer un pequeño homenaje a la Madre Sofía, a la que la llevaban niños con problemas como entre otros a Emilio, víctima de un accidente o el cubano que no quería comer y todo esto en una clase pequeña y con muchos niños, pero su paciencia, cariño, amor y entrega hizo verdaderos milagros al punto de que la directora del colegio sin decirla nada preparó un homenaje y llamó a todos los que habíamos pasado por sus manos. Había que verla llorando de emoción ese día.

    Sobre el que las familias tan educadas, pero que se “involucran” en el colegio, estoy de acuerdo contigo en que no es positivo para lo educación de l@s niñ@s cuando cuestionan todo lo que se hace en las aulas y se creen con “pleno derecho” ha decir lo que y como se debe hacer, pero que muchas veces y en la mayoría de los casos en sus casas no hacen. Yo hace poco he tenido una experiencia muy desagradable en mi trabajo al pedirle a los niños que por favor jugaran en otra parte y me han venido las madres a gritarme el que “quien soy yo para prohibir a los niños jugar donde quieran” Y es verdad alguien te dirá algo parecido a lo que me han dicho a mi, como el “¿Y quien te crees que eres para decirme como tengo que educar a mis hijos?” Y tu les dirás lo de “Yo no le digo a usted como tiene que educarles usted, yo les enseño y lo hago lo mejor, que sé y puedo y que para eso y mucho más estoy aquí.

    También estoy de acuerdo contigo de que aquí al personal docente está considerado su esclav@, su criad@, lo cual es muy triste y lamentable. Además esta consideración es así porque es verdad que no se han enfrentado ante una clase entera. De hecho tengo una vecina intratable que cualquier cosa que la digas se la toma como si te metieras contra sus hijos., lo cual no es verdad, pero ella se lo toma así todo y es imposible hablar con ella. Así que por encima de todo tu eres la profesional y que por una persona a la que no le guste tus métodos, no los vas ha echar por la borda. Cuando prueba de que no lo haces como a ell@s les parece es el afecto que l@s demás progenitores demuestran que te tienen.

    Me alegra también saber que poco a poco vais disfrutando de los juegos, de la luz del otoño, de los pequeños viajecitos que hacen que tengas una vida plena aparte, que son como pequeñas ilusiones, que hacen que te enfrentes con más fuerza y más cariño al día, a día y saques lo mejor de ti para dárselo a es@s niñ@s.

    Yo por la parte que me toca también te doy las gracias por tus palabras, ya que ansío con ganas tus escritos, que me transmiten muchos sentimientos

  2. Ay, ¡qué bien! Qué bien que al final todo pasara más rápido de lo previsto, ¡me alegro un montón! Espero que esto te ayude a confiar un poquito más en ti misma y a valorar tus fortalezas, para que la próxima vez que la ansiedad u otro fantasma llame a tu puerta, le digas algo así como: “Pasa, hija mía, pero mira, que tiempo para atenderte voy a tener muy poquito, ¿eh?”. 😛

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s