Susana

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Susana.

Nunca he dedicado un post a nadie. He hablado de determinadas personas, pero dedicar unas palabras concretas a alguien, creo que no.

Reconozco que estas últimas semanas han sido todo un punto de inflexión en mi vida (y que aún me queda trayecto), y toda esta guerra interior me ha hecho pensar en lo muchísimo que me importa mi amiga Susi.

Susana es una mujer sin sombras, a mí me recuerda a los vencejos, libres, arriba.Parece que siempre mire hacia mí, con los brazos extendidos y las palmas de las manos hacia el cielo.  Nos hicimos amigas a través de un taller de escritura, cuando ninguna de nosotras podía dejar de leer los relatos de la otra. Aquellas historias breves en invierno, que nos retorcían las entrañas hasta exprimirlas, aquellos ejercicios de introspección adornados de ficciones. Aquellos meses suyos, tan llenos de preguntas.

Nos hicimos amigas sin ningún tipo de compromiso ni etiqueta. Le he hablado tantas veces, con mi corazón en la mesa… Y ella siempre lo observa, con interés, sin juicio. ¿Te acuerdas, Susana, de aquella tarde de lluvia? ¿de aquel café? ¿de tí y de mí encontrándonos en una plaza de álamos?

Creo que no había conocido a alguien como ella anteriormente. Tan dispuesta a decir, a escuchar, a sentir. Me invitó a abrir todas las ventanas de mi casa, a dejarme ver, a ser.

Vive en una casa-proyecto, que llena de palabras, personas, y emociones. Siempre que pienso en su casa, me dan ganas de cerrar la puerta y quedarme dentro, y crecer con ella.

A veces la necesito o me necesita, y nos llamamos. Y otras, dejamos pasar el tiempo, y volvemos a encontrarnos. Es como si supiésemos dónde reunirnos, dónde estamos esperándonos.

Ella, su mirada de mañanas, lo que dice, lo que mira, su iridiscencia, su ternura, su inteligencia, su optimismo, su capacidad infinita de amar con la piel, con las manos en la tierra, con el alma.

No puedo enumerar todo lo que he aprendido con ella, pero ha sacado lo mejor de mí, desde las vísceras.

Quizá yo nunca he dicho: te quiero hasta aquí -señalando con la mano.

Pero se ha ganado todo el cariño que me caben en los dedos, bolsillos, cajones y armarios. Todo. Ella, que es todo amor.

Susana va conmigo. Quiero que vaya conmigo. Quiero que ahora, y siempre cuente conmigo.

Gracias gracias gracias por esta amistad sin nombre y no-caduca fosforescente.

 

 

 

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3 comentarios en “Susana

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