Yo también hago como que no

Una vez un niño dijo:

-Yo nací en un faro que había en una isla pirata.

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No era verdad, pero él creía que sus padres en una noche de invierno, perdidos y desorientados en un océano interminable,  decidieron refugiarse en un faro para traerlo al mundo, a besos y palabras, probablemente cogidos de la mano y conmovidos por semejante acontecimiento inesperado.

Vi un faro hace dos días a las ocho y media de la tarde. No había anochecido y yo lo cierto es que miraba en otra dirección. Pero sentí que ese faro respondía algunas de mis preguntas, en esos minutos intensos, azules, a solas, después de horas sin sueño, pero feliz tras semanas de incertidumbres. A veces necesitamos una luz intermitente que nos ciegue por segundos, para poder seguir mirando. Es como si alguien estuviese allí, encerrado, lanzándonos mensajes de apoyo, de cercanía, como si nos estuviesen diciendo que sí a todo.

Que si. Hay que creer un poco en esos faros repentinos que aparecen para hacernos creer o contestarnos en un idioma inventado. Aunque aquel niño hubiese nacido en un hospital corriente, de luces mortecinas y paredes desnudas, y concebido por accidente quizá, qué importaba, si él estaba convencido de que su madre celebró su nacimiento entre piratas y luces.

Yo también hago como que no, pero es mentira, en el fondo me gustan (y necesito) los faros.

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Un comentario en “Yo también hago como que no

  1. A veces esa luz que nos ciega por segundos, para poder seguir mirando, son señales que nos mandan nuestros “Espíritus guías” o “Angeles de la guarda”, para orientarnos y ayudarnos lanzándonos mensajes de apoyo y que hay que saber interpretar. Eso si, si hacemos bien los tendremos muy cerca, pero si hacemos mal, se alejarán, quedándonos desprotegidos. Así lo de 4 esquinitas tiene mi cama, es verdad. Yo se quien son mis ángeles que me la guardan. Uno de esos Ángeles, es mi abuela, para quien en vida me quiso más que mi madre y que para ella yo era su ojito derecho. Abuela que en vida nunca me lo dijo, pero gracias a internet descubrí que había salvado la vida de mucha gente y que había sufrido mucho en cierta época de su vida y que mi bisabuelo (su padre) había estado con ella en todo momento ayudándola a salir de ese bache.

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