Listas

Cuando era pequeña solía hacer listas de cosas. De lo que fuese. Cuando el final del curso asomaba sus orejas, yo escribía a qué cosas jugaría, qué me llevaría a la playa o qué cuentos pediría (porque mi madre nos compraba todos los libros que se nos antojase). Cuando sentía que las vacaciones y el verano estaban a punto de agotarse, con cierta nostalgia pero con nuevas inquietudes hacía listas de la ropita nueva que me compraría, o de las actividades que haría (danza, teatro, piano, inglés, tenis…). También me divertía hacer las listas de la compra cuando mis padres iban al supermercado.

Ahora, a mis 29 años, voy a hacer una lista con todo lo que quiero hacer cuando este vértigo y esta cefalea interminable se vayan y me dejen tranquila:

-Hacer footing.

-Volver a hacer natación.

-Make love of course.

-Pasear con mi perro una hora completa al día.

-Ir de compras.

-Leer, comprarme libros en mis tres librerías favoritas.

-Salir a tomar té.

-Cenar en una terraza, en una plaza, en estas noches maravillosas veraniegas al fin, y deleitarme con el sabor de mi cena.

-Tomar helado, elegirlo desde el otro lado de la vitrina.

-Conducir de nuevo.

-Ir a la playa mil veces, poder coger el coche de nuevo para plantarme allí, morirme de placer bajo el sol.

-Comprarme bikinis.

-Escribir, inspirarme.

-Ir al cine, al teatro, más conciertos, y no marearme.

-Hacer pequeños tours por mi ciudad con mi réflex, fotografiar.

-Viajar.

-Tomar un refrigerio delicioso sin prisas, con personas que quiero, hablar, bromear…

Etc.

Por ahora tengo que estar de reposo, algo que me impacienta y agobia en según qué momentos…

 

 

Vértigo


Desde hace un tiempo (no mucho, unos tres meses), sufro esporádicamente cuadros de vértigo, y no hablo del vértigo común a las alturas, sino a un mareo profundo, intenso, en plena calle, en la cola de un supermercado, o similar. En principio me resultaban molestas, pero desaparecían al día siguiente. Pero esta semana ha sido constante, cada día, hasta el punto de no poder ir a trabajar, porque lo intenté y el griterío infantil me hizo permanecer pegada a la silla, pálida y mareadísima.

Mis padres son médicos, así que me han ido recetando cosas para la cefalea que me acompaña por si estaba asociada al vértigo, pastillas para la relajación muscular, por mis dolores de cuello y espalda, incluso se plantearon que tomase algún ansiolítico por si estaba vinculado a un estado de estrés. Es cierto que al principio, el vértigo terminaba produciéndome ansiedad, porque no comprendía qué me ocurría e imagino que me asustaba (lógico, conduciendo en coche es muy alarmante sentir que tu cuerpo y la cabeza están flotando, y que no controlas bien tus movimientos), pero ahora que sé que no voy a desmayarme en plena calle, la ansiedad ha cesado y sencillamente tengo unos mareos insoportables que me impiden hacer una vida normal.

Ayer, dada la resistencia de este advenedizo, fuimos al neurólogo. Me hizo muchas preguntas, me invitó a hacer ejercicios absurdos y me daba risa, me ha mandado una resonancia aunque afirma que me ve muy bien, y finalmente me recetó otro medicamento y me dijo que probablemente me lo producía esta cefalea tensiones que tengo encima a causa del estrés, que debo relajarme, no exigirme tanto, que los niños/as de cinco años agotan mucho, etc etc. Solo espero que esto se pase, porque no tolero bien estar atontada, ir por la calle bien y repentinamente percibir que todo da vueltas o que la sencilla caricia del sol en mi cabeza me desestabilice. Estoy mejor que hace una semana, la verdad, pero quiero que se vaya del todo!!! Y conducir, nadar, correr, trabajar, caminar, ir de tiendas, leer sin descanso… Y ver el paisaje nítido, llenándome de colores iridiscentes.

Este “tiempo libre” me permite escribir, y estoy extrañamente inspirada.

 

Anécdotas de clase

El post de un blog que leí me ha inspirado, o mejor dicho, me ha dado un empujoncito para escribir alguna que otra anécdota o idea que bucea por mi cabeza.

En mi aula sucede algo extraordinario, no sé cómo hemos llegado a este punto, de veras, pero un buen día comprendieron que la discriminación es inaceptable en cualquiera de sus formas, y ahí veis a mis alumnos/as libres, jugar, disfrazarse, elegir rincón de juego, expresando sus opiniones, sin miedos, sin prejuicios, sin nada.

En mi clase somos blancos, negros, mezclados, somos fuertes, altos, bajitos, flacos, valientes, tímidos, somos latinoamericanos, árabes, españoles, africanos, somos fotógrafos, actores, actrices, artistas, médicos, cazadores de tesoros, somos defensores de animales (no nos gustan los circos con animales, ni los zoológicos, ni que las personas hieran a ningún animal), somos inventores/as de soluciones para problemas mundiales y problemas pequeñitos, somos creadores/as de cuentos/canciones/poesías, somos capaces de aceptar la opinión de los demás y de ampliar la nuestra, somos libres de enamorarnos de quién queramos cuando seamos mayores (por ahora preferimos ser amigos y amigas)…

Pero lo más relevante de todo: en mi clase he conseguido que cada niño y niña se sienta imprescindible y libre. Necesario en el grupo, para que funcionemos mejor, y libre de ser uno/a mismo/a en cada momento.

Hemos desterrado la violencia para comunicarnos o expresar un desacuerdo, y hemos encerrado en una caja las palabras que pueden ofender como negro/a, gitano/a, mariquita, moro/a, etc. Porque para nosotras y nosotros tener la piel oscura, enamorarte de alguien de tu mismo sexo, pertenecer a una religión u otra, no son indicativos de algo negativo, oscuro o advenedizo, sino que son rasgos tan maravillosos y corrientes como otros. En mi clase no hay tabúes, ni absurdas explicaciones que huyen de la la realidad, en mi aula conocemos la realidad en su plenitud, acogiendo con naturalidad lo bello de la misma, y analizando y buscando soluciones para aquello que pueda causar dolor.

Y, en un día como hoy, en el que en España estamos en Huelga, me apetecía escribir todo esto. Necesitamos apoyo, estímulos, fuerza, para seguir creciendo juntos/as (alumnos/as, maestros/as, profesores/as), nos merecemos una escuela maravillosa, repleta de posibilidades, para continuar con nuestra construcción de un mundo mil veces mejor que este. ¿Cómo pueden recortar en uno de los ámbitos más relevantes del país?.

Hoy fue un día importante

Hoy fue un día especial, un hecho maravilloso, pequeño (o enorme), me sacudió por completo.

Me suceden muchas cosas a lo largo de los días, la mayoría estupendas, otras no tan idílicas. Pero últimamente, no encuentro tiempo para relatarlas aquí.

Hoy no podía dejar pasar la ocasión. Esta mañana muy temprano, casi al llegar a la escuela en la que trabajo, escuché un golpe seco en el suelo, miré hacia atrás y vi un gatito asustado, que acababa de caerse de un balcón.

Miré el reloj. Iba a llegar tarde. Pero unos ojos enormes y suplicantes me llenaron de ternura, de amor, de todo. Me acerqué. Y cuidé que no se escapase, que no se sintiese solo, que no tuviese miedo. Busqué al dueño, llamé a los mil vecinos del bloque, los cuales no estaban dispuestos a ayudarme, hasta que al fin, encontré a su dueño, un joven preocupadísimo que bajó enseguida, que abrazó, adoró y besó a su gato. Que lo llevó de vuelta a casa.

Llegué tarde a la escuela.

Con el corazón rebosante de alegría. Aquel gatito estaba en casa, seguro, sano y salvo. Y eso, para mí, lo era y es todo. Tengo grabados esos inmensos, profundos y nobles ojos, repletos, como siempre que miro a un animal no humano, de inocencia y de constante incertidumbre.

 

(El día de)

No sé de quién es esta fotografía que he encontrado en Google, pero me gusta.

Mi madre vivió su juventud (o parte de ella) durante la etapa franquista. Fue una mujer (y sigue siéndolo, obviamente, es joven) amante de la literatura, toda una intelectual, independiente, crítica, divertida. Luchó siempre por conseguir la igualdad entre hombres y mujeres. De hecho, entre mis padres, el reparto de tareas de la casa y la educación de sus hijas, siempre fue algo equilibrado, equitativo.

Mi madre disfrutó plenamente de nuestra infancia (de mi hermana y mía), nos llevaba al cine, nos ponía películas clásicas en blanco y negro en versión original, nos llevaba a exposiciones, viajaba con nosotras al extranjero, nos leía muchísimos cuentos, nos llevaba a conciertos, y sobretodo: nos hacía reír cada día y nos escuchaba atentamente.

Actualmente es igual. Sigue invitándonos a mil sitios, sigue haciéndonos reír, sigue preocupándose por todo aquello que nos aflige  o nos angustia…

Es una madre envidiable, siempre de buen humor, siempre solidaria-justa-buena, siempre dispuesta a ayudar, siempre bromista, siempre honesta, siempre leal, siempre cariñosa.

Es una médica maravillosa, conecta con sus enfermos/as, es dulce, tranquilizadora, trabajadora, cercana.

Mamá, además, nos ha enseñado a contemplar la vida desde una postura optimista, DES-dramatiza los acontecimientos irremediables y desagradables de la existencia de las personas, edulcora y suaviza el dolor, te acompaña, te comprende, te rescata y te ayuda a valerte por tí misma.

Hoy, me enteré, que se celebra el día de las mamás. Aunque conlleve una connotación superficial-comercial, quería homenajearla desde este espacio, perdido e infinito, de mis letras enlazadas, formando palabras e ideas.

Hope

Esta mañana he sacado a mi perrito, hemos caminado bajo un sol liviano que nos acariciaba sin prisas. He desayunado. He tomado el autobús. Y he llegado a la escuela.

La tía de un alumno me esperaba junto a la puerta, me dice que el niño anoche se lastimó un dedo y que no vendrá en unos días, y ya de paso me cuenta que el niño ha perdido a su madre hace unos días, de sobredosis. Se le empañan los ojos, pero dice que al fin su hermana descansa en paz, que no saben cómo decírselo al niño, que llevan sufriendo desde hace años. Intento procesar toda la información, pienso en mi alumno, inocente, rechazado casi siempre por el resto de los chicos por ser inquieto o a veces molesto, pienso en todo lo que ha avanzado, en el estímulo que he conseguido con gran esfuerzo que sienta hacia el colegio, pienso en él, en su fragilidad, en la tristeza que va a sentir cuando se entere, cuando algún día le digan que su madre apareció en la calle, sin vida, sin que nadie estuviese a su lado, en cómo me sentiría yo si fuese ese niño, en la diferencia inmensa entre su infancia y la mía.

Sentí tal tristeza que apenas acerté a decirle algunas palabras de consuelo con naturalidad a aquella mujer desgraciada.

Volví al aula. Sentí que se me llenaban los ojos de lágrimas, y eso es algo que evito cuando estoy en público. Unos segundos, quise sentarme a llorar, pero en lugar de eso, decidí ser más fuerte que mis alumnos/as y ayudarles, ofrecerles todo lo que pueda para que sean personas más afortunadas, más felices, abrirles una puerta gigante que les lleve a un Paraíso.

Una palabra retumbó en mi cabeza. Hope. Esperanza.

Lo que me hace feliz

 

-Me gusta dormir abrazada a mi novia.

-Me gusta sentir a nuestro perro y gatito en la misma cama, felices, tranquilos, que nos despierten a besos.

-Me gusta dormir la siesta y notar su respiración, próxima, y quedarme perdida en un sueño dulce.

-Me gusta pasear a mi perro, verle caminar saltarín, feliz, como si nunca pudiese ocurrir nada.

-Me gusta estar con mis padres, mi hermana, mi novia, en una pizzería, o en su casa o en la nuestra, o en el coche viajando juntos, siempre bromeando, queriéndonos, sabiendo que adoran a mi pareja y viceversa, que somos una familia maravillosa, que nos queremos, respetamos, reímos, ayudamos incondicionalmente…

-Me gusta desayunar los sábados, sin prisas.

-Me gusta el ronroneo de mi gato.

-Me gusta el modo en el que el novio de mi hermana ha entrado en nuestra familia, divertido, cariñoso, protector.

-Me gusta la honestidad de mi padre, todo lo que me enseña, su paz infinita, su felicidad innata.

-Me gustan las dos perritas que viven con mis padres, que son mías también, Luna y su lealtad y su belleza, y la otra pequeñita,inocente, divertida. Las quiero mucho.

-Me gusta el amor inquebrantable de mi madre, su bondad extrema, su ternura extrema, sus bromas, sus cuidados, su enseñanza, ella siempre nos hace ser mejores personas, su simple presencia nos impulsa a ser más nobles, más generosos.

-Me gusta el sofá de mi casa, abrazándome las ideas.

-Me gusta mi trabajo, todo lo que tengo por ofrecer.

-Me gustan mis ideas, mi sentido de la justicia, mi sensibilidad ante el dolor ajeno, el hecho de no poder mirar hacia otro lado cuando alguien sufre.

-Me gusta el vínculo irrompible que establecí con mi hermana menor, desde que nació.

-Me gusta todo lo que tengo, lo que soy, lo que somos.

 

Novedades pequeñitas

Pasamos unas vacaciones de Semana Santa maravillosas, en buena compañía, repleta de risas y de mar. Me di mi primer baño en la playa de 2012. Fueron días extraordinarios.

Mi Mac murió, de repente, no sé si fue a causa de algún golpe, pero ayer mismo me compré otro nuevo, el último modelo y me encanta, me moría por estrenarlo.

Atravieso una buena etapa: estabilidad, ilusión, proyectos, alegría…

Esas son mis pequeñas novedades. Ah, fui a ver una película infantil al cine (si, a veces lo hago), Lorax, con un buen mensaje por la conservación del medio ambiente.

Mis alumnos/as están muy emocionados con el proyecto del Universo. Y ¡estrenaron el cortometraje que ellos/as mismos hicieron en mi clase cuando trabajamos el cine! Avanzan a un ritmo frenético en todas las áreas.

Déjame entrar

 

Algunas personas me hablaron muy bien de esta película. No la había visto. Anoche, con tormentas incluidas, decidimos alquilarla.

PRECIOSA.

Una amistad entre dos personas que no encajan en la sociedad. Un niño solitario. Una niña sufrida por su condición de vampira. Una perspectiva realista, dolorosa de la infancia. Una historia dulce de amor, con un paisaje sueco helado, blanco, fértil, frío.

Me encanta la fotografía, las escenas sumamente originales, los diálogos, la naturalidad del amor.

La inocencia. La capacidad del niño para mirar más allá de la apariencia y la dificultad, de enamorarse.

La escena final, en un tren, casi lloré. Qué bonita.

El momento en el que ella le pregunta:

-¿Te seguiría gustando si no fuese una chica? -ella.

-Si.

Es decir, creo que es muy significativo el mensaje que conserva el largometraje, amar a la persona, sin importar cómo sea.

Cometas por el cielo

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